Los padecimientos que se cumplen en los hijos

Dios nos llama por gracia.
Eso es verdad.

Juan 15:16
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros.”

Pero permanecer en aquello para lo cual Dios llamó… trae padecimientos a tu carne.
Tu carne se duele... Porque se resiste mucho más de lo que muchos imaginan.
Porque el llamado de Dios no levanta la carne del hombre.
La destruye. La quema.


Filipenses 3:10
" a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte",

Muchos quieren las promesas.
Quieren sentirse usados.
Quieren hablar de propósito y destino.
Pero casi nadie quiere atravesar los padecimientos que forman a un hombre de Dios.

1ª Pedro 5:9
"al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo."

La mayoría quiere gloria sin cruz.
Pero el Reino de Dios jamás funcionó así.
Lucas 14:33
“Así, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.”

EL PRIMER PADECIMIENTO: EL DESPRENDIMIENTO

Dios comienza quitando aquello que ocupa Su lugar.
A veces personas.
A veces relaciones.
A veces planes.
A veces sueños personales.
A veces la necesidad de aprobación, el temor al hombre, la apariencia.
Porque nadie puede seguir verdaderamente a Dios mientras todavía vive para sí mismo.

Mateo 4:20
“Y ellos, dejando al instante las redes, le siguieron.”

Hay cosas que antes parecían importantes, pero cuando Dios comienza a tratar con una vida, todo empieza a perder valor delante de Su presencia.
Y ahí aparece el dolor.
Porque la carne siempre quiere conservar algo para sí.


EL SEGUNDO PADECIMIENTO: LA SOLEDAD
Hay procesos donde Dios aparta al hombre.
Procesos donde ya no encaja en ciertos lugares.
Donde conversaciones que antes disfrutaba ahora lo vacían.
Donde comienza a sentirse extraño aun entre personas cercanas.

Juan 15:19
“Porque no sois del mundo… por eso el mundo os aborrece.”

Muchos no entienden esto y creen que algo está mal con ellos.
Pero el problema es que Dios comienza a separar una vida para Él.
Y la separación duele.
Porque el hombre naturalmente quiere aceptación.
Quiere sentirse comprendido.
Quiere pertenecer.
Pero llega un punto donde Dios permite incomprensión, rechazo y hasta abandono para arrancar la dependencia emocional del hombre hacia las personas.


EL TERCER PADECIMIENTO: EL QUEBRANTO DEL ORGULLO

Este es uno de los procesos más dolorosos.
Porque Dios comienza a confrontar aquello que el hombre escondía dentro suyo.
El ego.
La necesidad de reconocimiento.
La autosuficiencia.
La imagen espiritual.
La justicia propia.
Y ahí comienzan las humillaciones.
Situaciones donde el hombre queda expuesto.
Momentos donde no puede defenderse.
Desiertos.
Procesos donde Dios permite silencio, desprecio o fracaso para destruir la gloria  y justicia humana.

Lucas 9:23
“Niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día.”

La cruz siempre hiere el orgullo.
Por eso muchos abandonan el camino cuando Dios deja de alimentar la imagen que tenían de sí mismos.

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EL CUARTO PADECIMIENTO: OBEDECER AUNQUE DUELA

Hechos 5:29
“Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.”

Hay obediencias que cuestan lágrimas.
Porque muchas veces Dios pedirá cosas que la carne no quiere hacer.
Callar cuando quieres hablar.
Perdonar cuando quieres endurecerte.
Esperar cuando quieres correr.
Soltar cuando quieres retener.
Y ahí aparece la lucha interior.
Porque la carne pelea por sobrevivir.

Mateo 26:39
“No sea como yo quiero, sino como tú.”

Jesús mismo atravesó ese dolor.
La obediencia verdadera siempre cuesta algo.


EL QUINTO PADECIMIENTO: EL SILENCIO DE DIOS
Hay temporadas donde Dios parece callado.
Temporadas donde el hombre ora y no entiende nada.
Donde espera respuestas y solo encuentra silencio.
Y ese silencio desespera a muchos.
Porque ahí salen a la luz las verdaderas intenciones del corazón.
Muchos siguen a Dios mientras sienten cosas.
Mientras todo parece avanzar.
Mientras ven resultados.
Pero cuando llegan los tiempos secos, abandonan.

Salmo 62:1
“Mi alma espera en Dios solamente.”
Esperar también es parte del proceso.


EL SEXTO PADECIMIENTO: LAS PRUEBAS
José fue vendido.
David fue perseguido.
Pablo fue encarcelado.

1 Pedro 4:12
“No os sorprendáis del fuego de prueba.”
Las pruebas no siempre significan abandono.
Muchas veces significan formación.
Porque Dios usa el fuego para revelar lo que todavía necesita morir dentro del hombre.
Hay cosas que solo salen en el dolor.
La impaciencia.
La rebeldía.
La incredulidad.
El orgullo oculto.
Y por eso el fuego duele tanto.
Porque toca exactamente aquello que el hombre quería conservar vivo.


EL SÉPTIMO PADECIMIENTO: MORIR A UNO MISMO TODOS LOS DÍAS

Este quizás sea el más difícil.
Porque no ocurre una sola vez.
Ocurre constantemente.

1 Corintios 15:31
“Cada día muero.”

Cada día el hombre debe decidir entre alimentar la carne o rendirse delante de Dios.
Cada día aparece la lucha entre la voluntad humana y la voluntad del Espíritu.
Por eso el llamado verdadero jamás puede sostenerse desde el ego.
Necesita muerte constante.
Necesita dependencia constante.
Necesita rendición.


EL PROBLEMA DE MUCHOS
Muchos quieren sentirse importantes espiritualmente.
Quieren títulos.
Quieren reconocimiento.
Quieren posiciones.

Pero no quieren morir.

Y mientras el YO siga vivo, Cristo no podrá manifestarse. 

Gálatas 2:20
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”

AL FINAL TODO VALDRÁ LA PENA
Pablo, después de sufrir, llorar, pelear y permanecer firme, pudo decir:

2 Timoteo 4:7
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.”

Cada proceso tendrá recompensa delante de Dios.
Cada lágrima.
Cada renuncia.
Cada padecimiento soportado por amor a Cristo.
Nada será olvidado.
Pero debes morir. Sin Cruz al viejo hombre, no hay nueva vida, ni Reino.

Romanos 8:18
“Las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera.”

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