Jesús: Causa de División
Un dios que agrada a las masas.
Un dios que agrada a otros hombres.
Es que muchos buscan la tolerancia, aman lo torcido, y cuando se encuentran con un justo no les gusta.
Ahí verás la diferencia entre un justo y un inicuo.
El inicuo ama lo torcido, tuerce la Verdad para tolerar lo malo.
El inicuo tuerce lo recto para encajar, para quedar bien porque sólo busca el agrado y la aprobación de su vientre (su carne), de otros hombres y del sistema.
Pero el justo ama la justicia, ama la rectitud, la obediencia... El hacer la voluntad de Dios.
El justo es un abridor de brecha adónde va... No teme al hombre, abre camino al Cristo a dónde va.
Por eso cuando en una familia se levanta gente justa, se levanta gente santa, gente que ama la disciplina, la justicia, el orden y la luz de Dios. Una espada es soltada.
Un distinto ha despertado.
Esa gente, se levanta como sucedió con José, con Moisés, con Abraham, con Pablo y cuántos más... para cortar con lo torcido, para ser un diferente.
Aún a Jesús le sucedió, su llamado lo hizo apartarse, consagrarse para el propósito del Padre.
No es que Jesús no quisiera a su familia, sino que entendía que su familia eran los que buscaban lo mismo de Él: la voluntad del Padre.
Cuando se levanta un distinto, uno que no tolera la mezcla, uno que dice no, uno que busca andar en obediencia, uno que no es empático con el pecado, uno que consagra su casa y su hijos, habrá oposición.
Porque el hombre sin Dios busca lo suyo propio, anda movido por su Yo, por su vientre.
Tienen un vientre tolerante a la mezcla y a lo torcido, aunque vestido de buenas intenciones.
Busca congraciar, se miente a si mismo para ser aprobado por otros hombres.
Hay padres que no enseñan el temor de Jehová a sus hijos, antes bien para ser y quedar como "buena onda" venden la verdad, venden los principios de Reino para congraciar con sus hijos.
Esposos, que deberían ser sacerdotes de su hogar, cabezas de familia, congraciando con el mundo, dándole su vida y su tiempo a sus dioses del dinero, del trabajo sin buscar aceite para sus casas.
Hijos rebeldes, desobedientes a los padres, sin disciplina y límites.
Esposas que le sacan la autoridad a sus esposos, dejándolos eunucos espiritualmente, como si fueran plantas en sus hogares: sin decisión, sin autoridad.
Esto sucede cuando no está Dios y cuando hay mezcla.
Pero cuando somos distinto, no temas ni te aflojas si te llaman loco, malo, o como le dijieron a Jesús: Hijo de Belzebu.
Antes bien gozate, porque eres distinto... Porque fuiste cortado, apartado para Dios.
No fuiste llamado a congraciar, no a tolerar sino a manifestar a Cristo a los mansos y humildes, a los que te reciban de corazón sea quien sea.
Entiende: Cristo vino a tu vida a traer espada y cortar con lo falso.
¡Sí! Así como lees: Espada, para dividir lo verdadero de lo falso y esto empieza por los más cercanos.
El Reino es muy distinto al sistema de este mundo, el Reino es pureza y santidad.
El sistema es mezcla y tolerancia.
Tu decides, pero de cierto te decimos que santificar el nombre de Jesús es apartarse de toda mezcla de hipocresía, simulación y pecado.
Reina-Valera 1995
Mateo 10:34-39
34. »No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada,
35. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra.
36. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa.
37. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;
38. y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
39. El que halle su vida, la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.