No te atribuyas lo que no hiciste

Tu no salvas las almas, ya lo hizo Jesús en la Cruz
Tu no le das propósito a las personas, ya se los dió el Padre cuando los creó 
Tu no le das lugar a nadie, ya lo dió el Padre para que nos sentemos en su mesa
Tu eres solo un vaso, un vaso de barro
Porque eres un instrumento, un mensajero, una voz que clama, que predica la Cruz y guía a otros a la fuente, señalando el blanco perfecto que es Cristo.
No te atribuyas la gloria que es de Dios ni tampoco se la des a un salón, un hombre o una institución.
Otros se atribuyen perlas por la salvación de las almas... ¿Dónde dice eso en la escritura?
Pretendes recibir recompensa de algo que fue pagado a precio de sangre en la Cruz.
¿De dónde sale tanto disparate?

Entiende: a precio de sangre fuimos comprados.

¿Por qué en vez de predicar sales a cazar para encerrar tus presas en un salón?
Porque en vez de eso, no sales a predicar libertad para que los hijos corran y se vuelvan al corazón del Padre, en arrepentimiento y conversión genuino.
Sin emocionalismo, sino en Espiritu y Verdad.
Deja de ponerte como intercesor, antes bien predica Reino, invita a otros a sentarse a la mesa del Padre.

Esto no para acusar sino para hablar Verdad.
Porque el único que murió, le quitó las llaves de la muerte al diablo, abrió la cárcel a los cautivos, perdonó los pecados, nos libro de la iniquidad y de la maldición muriendo en madero, para salvar nuestras almas, es decir para salvar nuestra voluntad es Jesucristo. 
El Padre nos traslado de las tinieblas a la luz de su amado hijo.
Él no nos dejó solos, sino que nos dió al Maestro, que es el Espíritu y estableció un cuerpo.
Sí! Un cuerpo, dónde Cristo es la única cabeza.
Un cuerpo que obedece a la cabeza, a la mente del Señor...No de un hombre, no tu mente sino de la de Él.
Esto no lo escucharás en todos lados... Porque hoy todos se atribuyen lo que no hicieron, porque la gloria del hombre buscan.

Por tanto, los Hijos del Espíritu no le atribuimos ni jamás podremos atribuirle esto al hombre... Jamás.

Lo hizo Jesucristo y ese sacrificio es, fue y será más que suficiente.

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