La voz de la Carne y la Voz del Espíritu

¿Cómo puede ser que el Espíritu te esté exhortando y tu eliges escuchar otra voz que se amolde a lo que quieres escuchar?
Una voz que muchos se la atribuyen a Dios, pero es la voz de su carne.
Es que eliges escuchar la voz de tu carne, la cual selecciona lo que le conviene para perpetuar tu estado de inmadurez, victimización y conmiseración.
Por eso es necesario que mueras, porque si no haz muerto siempre seleccionaras elegir lo que te conviene.
Serás un opositor al Espíritu de la profecía, que es el testimonio de Jesucristo.
Si eso eliges, rechazaras la exhortación, la corrección, la disciplina y preferiras escuchar una voz que te diga lo que quieres escuchar.
¡Despierta! ¡Mira tu condición! Sincerate, escudriña tu corazón y mira desde los ojos del espíritu.
Abraza el arrepentimiento, porque es preferible un golpe que despierta a una caricia que hunde.
Abraza la convicción de pecado que trae el Espíritu. Deja ya de endurecer el Corazón, cerrando los ojos y oídos del entendimiento a Dios.
Pregúntate:
¿Cómo puedes escuchar dos voces?
Una que exhorta para que te vuelvas al camino y mueras a tu vieja naturaleza, y otra que se opone.
Definitivamente. Hay una de esas voces entonces que no proviene de Dios.
Una voz trae vida y gobierno, la otra muerte.

Mira tu estado. Mira tu vida.
Toma tu decisión.
¿Haz tomado la Cruz?
O todavía estás en la carne coqueteando con las buenas intenciones y la victimización de tu Yo.
Un día amas a Dios y otro adoras tus ídolos.
Es tiempo de madurez.

Si sigues obedeciendo a tu carne, a tu humanismo... Entonces tu carne será la que obre en tu vida porque eliges ponerla por brazo, apartando la voz del Espíritu de tu corazón.
Y los desiertos seguirán, porque la carne es el ámbito donde se prueba la carne y dónde se mueve la voz de la serpiente y sus demonios (Lc.11:24) (Ap 12:14).

Reina-Valera 1960
Jeremías 17:5-10
5. Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
6. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
7. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
8. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
9. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
10. Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.


Por tanto, recibe de todo corazón al Espíritu aún cuando te esté corrigiendo.
Toma tu Cruz, muere a tu vieja vida para que tú corazón sea cambiado por un corazón de carne, obediente.
Es tiempo de la luz, que todo lo expone.
El Espíritu todo lo escudriña, y quién lo recibe se expone a esa luz.
Deja los ídolos.
Derriba sus altares.
Deja la doble vida.
Deja el doble ánimo.
Deja los dobles discursos.
Deja la apariencia y el temor al hombre.
Deja las ataduras y conveniencias.
Toma su Cruz, muere para hacerse uno con Cristo.
Alguien que nació de nuevo, que estimó lo viejo por basura.
Alguien que anda en Verdad.
Alguien que practica la justicia.
Alguien en gobierno, alineado a las frecuencias del Cielo y ya no más a la tinieblas y a la mentira.
Conviértete, en alguien lleno de luz, un verdadero, un hijo del Espíritu, un nacido de nuevo.



Entradas populares