El show debe continuar
La diferencia es que en una estás bajo un yugo (el de la carne) y en la otra bajo gobierno del Espíritu.
Quien vive en genuina libertad, es quien se encontró con la Cruz y murió a su carne.
Ya no busca las cosas de la tierra.. sino la voluntad del Padre.
Son los que dejaron Babilonia y sus torres con las que antes buscaban llegar a Dios con fuerzas humanas, los que dejaron todo show y la adoración a hombres, los que perdieron el miedo al que dirán, los que aborrecen la apariencia y la hipocresía.
Los que son como el viento, nadie sabe de dónde vienen y hacia donde van
Esa es la diferencia de quienes sean templo o Iglesia de la Carne de los que son Iglesia del Espíritu.
La Iglesia de la Carne está en estado caído y la Iglesia del Espíritu se muere en el espíritu de Resurrección.
Si andas en la carne, y buscas agradar a Dios con tus fuerzas, en cuatro paredes inevitablemente vivirás de buenas ideas, y si eres alguien con llamado... el show debera continuar. Porque hay una institución humana que mantener, boletas que pagar, y gastos que cubrir en sus hogares...
Buscarás el orador de moda, el mensaje de moda, el mensaje que mueva a los feligreses a dar.
Y te darás cuenta que te convertiste en un manipulador, un negociador que hace alianzas humanas según su conveniencia... y habrás perdido la libertad...de hecho si eso buscas, entonces nunca te estuviste moviendo en esa frecuencia.
No hablarás Verdad por miedo a ofender o que alguien se vaya y disminuya tu membresía.
El almud, el cajón, las cuatro paredes cautivaran la luz que Cristo quiere alumbrar en ti
Entiende no fuiste llamado a eso.
Fuiste llamado a manifestar el Reino donde estén dos o tres, ya sea en una casa, en una esquina, en una plaza.
La Iglesia del Espíritu sirve al Padre en Espíritu y Verdad. Sin carteles, son denominaciones, desde el diseño de comunidad.
Una misma mente, un mismo corazón.
De manera orgánica, natural, no y nuca lo hizo de sintética o artificial manipulada por el hombre.
Dios no invento carteles, denominaciones, ni tampoco doctrinas de hombres.
Pregúntate: ¿En que te haz convertido?
¿Eres libre?