Como el viento
Mira lo que le dijo Jesús a Nicodemo.
Cuántos Nicodemos han venido a nuestra vida a preguntar por lo que hablamos.
Cuántos!!!
Por curiosidad, en la noche, para que sus amigos religiosos no los vean.
Cuántos!!! Definitivamente muchos...
Esperando que les digas cualquier cosa menos que tienen que morir y dejar las cosas de hombre, su activismo, sus títulos, su amor por las plataformas... Su ego... Su Yo... Su CARNE.
1-2 Había un hombre del grupo de los fariseos llamado Nicodemo, un líder prominente
entre los judíos. Una vez visitó a Jesús a altas horas de la noche y le dijo: “Rabí, sabemos que
eres un maestro que viene de Dios. Nadie podría realizar estos actos que revelan la realidad de
Dios si Dios no estuviera con él”.
3 Jesús dijo: “Tienes toda la razón. Prestad atención: a menos que alguien nazca de arriba,
no es posible ver lo que estoy presentando: el Reino de Dios”.
4 “¿Cómo puede alguien nacer, si ya nació y creció?”, se sorprendió Nicodemo. “No es
posible volver a entrar al vientre de la madre y nacer de nuevo. ¿Y qué es eso de 'nacer de
arriba'?”
5-6 Jesús respondió: “No entendéis. Déjame decirlo de nuevo. A menos que alguien se
someta a esta creación original, la creación en la que el 'viento pasó sobre las aguas', lo invisible
moviendo lo visible, un bautismo en una vida nueva, no le será posible entrar en el Reino de
Dios. Cuando miras a un bebé, ves precisamente esto: un cuerpo que puedes mirar y tocar. Pero
la persona que tiene un nacimiento interior está formada por algo que no se puede ver ni tocar,
el Espíritu, y se convierte en un espíritu viviente.
7-8 “Así que no os sorprendáis si os digo que tenéis que 'nacer de arriba', fuera de este
mundo, por así decirlo. Sabes muy bien que el viento sopla de aquí y de allá. Lo escuchas
susurrar entre los árboles, pero no tienes idea de dónde viene ni adónde va. Así sucede con
aquel que 'nace de arriba' por el viento de Dios, el Espíritu de Dios”.
9 Nicodemo preguntó: “¿Qué quieres decir con eso? ¿Cómo sucede?
10-12 Jesús dijo: “¿Eres un maestro respetado en Israel y no sabes lo básico?
Escucha atentamente. Esta es la pura verdad. Sólo hablo de lo que sé por experiencia. Sólo doy
testimonio de lo que he visto con mis propios ojos. No me baso en rumores. Pero en lugar de
enfrentar la evidencia y aceptarla, la evitas con preguntas. Si cuando digo cosas claras como el
día no me creéis, ¿por qué habría de hablar de cosas que no podéis ver, de las cosas de Dios?
Verás... Cada cual habla de lo que ve y oye, hablas humanismo porque vives en ese ámbito.
Pero si hablas porque vives las verdades de arriba, entonces tu eres es un testigo fiel, que vive a Cristo, que manifiesta la voluntad del Padre... Eres alguien que lo que ve y oye del espíritu eso habla y obedece.
Eres libre, porque el Espíritu te hizo libre.
Un libre no habla lo suyo, no habla lo que un hombre le dice, no oye rumores, sino que habla lo que habla la Verdad también llamada Cristo.
Esos son los hijos del Espíritu los que son como el viento, los que no pueden ser cautivados ni atrapados por el hombre, ni contenidos en 4 paredes.
Son como el viento, portadores de su espíritu a todos los extremos de la tierra
Reina-Valera 1960
Salmos 104:4
El que hace a los vientos sus mensajeros,
Y a las flamas de fuego sus ministros.