Arrepentimiento
"Tal como el hombre piensa, así es su corazón". Proverbios 23-7
Tener conocimiento en la mente y comprenderlos es una cosa, pero tus pensamientos son otra.
Tus pensamientos son tus construcciones y tus construcciones son obra: del Espíritu o de la Carne.
Según sea la fuente en la cual fundamentes y nutras tu mente será tu mentalidad: Reino o Sistema, Espíritu o Carne.
Tu mentalidad es algo que tú mismo construyes según su fundamento: Cristo o tu Carne.
La mente puesta en la carne es enemiga de Dios (Romanos 8:7).
Por tanto, puedes comprender mentalmente mensajes, directivas, conceptos en tu mente.... Pero si no está gobernando el Espíritu, esa mente será un campo que piensa y hace lo que le conviene a su carne, buscará lo propio, tus deseos personales, placeres y torceduras, maquinará, todo la vida argumentará lo malo.
Porque construiste durante años una mentalidad carnal.
Creeme esto, tarde o temprano saldrá a la luz a quien honra esa mente, cuáles son sus prioridades, cuáles son sus dioses y altares y que está dispuesto a hacer por ellos: mentir, traicionar, deshonrar, negociar.
Porque todo lo que el hombre siembre esto también segara.
Es que la teoría, la acumulación de conocimiento, el que comprendas mentalmente algo no significa que lo estés viviendo, y mucho menos significa que lo creas.Si no hay arrepentimiento genuino y un real encuentro con Dios no hay nada.
No hay cambio de mentalidad.
Arrepentirse es CAMBIAR la manera de vivir y la manera pensar.
CAMBIAR, implica morir a lo viejo.
CAMBIAR es volverse obediente a lo que Dios dice y no a lo que le conviene a mi carne.
CAMBIAR ES VIVIR DIFERENTE
CAMBIAR ES DAR FRUTO DIGNOS DE HABER PASADO POR EL ARREPENTIMIENTO GENUINO.
Arrepentirse es dejar de ser consecuente con un compromiso.
¿Eras leal a tu carne? Entonces, si estás arrepentido no lo seas más.
Rompe esa alianza, haz trizas ese compromiso.
Hazte libre. Muere a esas alianzas, que ataban tu voluntad.
Entiende si no mueres a tu voluntad, a tu carne, tu mente, tu vida no puede ser renovada porque tu Yo sigue operando.
Y para eso: Necesitas CRUZ.
Si tu corazón, no se encuentra con la Cruz , no puede arrepientirse genuinamente y convertirse, no hay transformación... Porque tu YO, tu carne sigue gobernando tu vida y todo lo sale de ti.
Porque de la abundancia del corazón habla boca,
que no es más que lo que está llenando tu mente y tu vida.
Cómo verás tarde o temprano todo es expuesto a la luz.
¿Qué hay en tu corazón?
¿Cómo creerle a Dios si tu mente está anclada a la Tierra?
¿Cómo nazco de nuevo si no estoy dispuesto a perder lo viejo?
¿Cómo quieres el Reino si no estás dispuesto a morir?
¿Cómo decir tengo fé o confío en Dios, cuando confías en el hombre?
¿Cómo ser verdadero si temes al hombre?
¿Cómo ser libre si estás atado?
¿Cómo querer cosechar si no siembras?
¿Cómo quieres honra si no honras?
¿Cómo quieres salir de estanquedad si bebes cada día agua de pozo?
¿Cómo salir del desierto si ya lo hiciste tu habitad?
Verás que no es magia, son decisiones.
No puedes vivir lo nuevo, no puedes experimentar la fé, la honra, la fructificación, si no mueres a tu YO.
El viejo Yo es incapaz de hacerlo.
El viejo YO busca lo suyo propio, no prioriza Dios, ni lo que es de Dios.
El viejo hombre no quiere perder.
Quiere adquirir conocimiento pero no quiere obedecer.
Muchos quieren revelación, engorde de conocimiento por eso pasan su vida buscando comer del árbol de la ciencia, pero pocos están dispuestos a pasar por medio de los querubines y morir para comer del árbol de la vida.
Por tanto, quieres cambiar tu vida? Entonces toma tu Cruz y muere a tu Yo, muere a tu Carne y créeme nunca más volverás a ser el mismo.
Reina-Valera 1960
Apocalipsis 22:14
Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.