Vida en Comunidad vs Empresa
"Toda la comunidad de cristianos estaba unida: ¡un corazón, una sola mente!" Hechos 4:32-33 Biblia El Mensaje
Personas con una misma identidad, con un mismo origen y con un mismo propósito.
Personas que el Espíritu convoca en diferentes regiones y hermana con otros.
Personas que beben de la fuente, que buscan lo mismo bajo el discipulado del Espíritu.
Nadie los obliga, nadie los soborna ni asusta desde una plataforma a través de un mensaje.
Personas que tienen hambre y sed de Cristo.
Que buscan obedecer a la cabeza.
Que saben que no se juntan para que un hombre les diga que hacer sino que se juntan a compartir y comer de su sangre y de carne que es su voluntad.
Personas que no tienen miedo a perder.
Los que están dispuestos.
Los que dejaron de estar bajo su cabeza, para estar bajo la única cabeza del cuerpo que es Cristo, para hacer la voluntad del único Padre de los Espíritus que Dios mismo.
Comunidades, que son cada una Iglesia del Espíritu.
Los que han tomado su cruz y muerto a su propia voluntad.
Porque nunca fue el diseño de Dios la división de su pueblo, ni tampoco el establecimiento de templos de ladrillos, o de instituciones con carteles y doctrinas de hombre.
El diseño de Dios es que el hombre sea su templo viviente.
De echo en los tiempos antiguos los templos de ladrillos contenían los rollos de las escrituras, pues no existía imprenta, y nadie tenía una biblia al alcance de la mano.
Tampoco fue el deseo de Dios que hombres o mujeres administren los negocios del Padre como si fuera una empresa.
Una empresa tiene fines de lucro, fines que no son los del Padre, pero si del hombre sediento de seguidores, fama, status, poder, fama y dinero.
Una empresa todo el tiempo tiene que vivir de nuevas ideas o el público se va con la competencia.
Tiene que innovar o tener la "última revelación" porque hay una pelea por los consumidores, porque esos salones se sostienen de ellos.
Pero los negocios del Padre, son otra cosa:
El hacer su voluntad a través del establecimiento de su Reino.
Eso es Cristo: La voluntad de Dios en la Tierra.
Este es el mismo mensaje que predicó la iglesia primigenia, no es ninguna revelación moderna de unos pocos, sino que es el mensaje de la Cruz.
Porque nadie puede manifestar a Cristo, sino muere a su carne y con ello a su humanismo.
La exaltación del Yo del hombre fue y siempre será lo que no te permita morir.
Porque eres esclavo de tu carne, y si eres esclavo de tu carne eres esclavo del pecado.
Y la carne, ni las cosas terrenas que busca el hombre caído no tienen nada que ver con las cosas del Espíritu.
Es por eso que debes morir.
Cuando mueras a tu carne entenderas que nunca se trató ni de tu persona, ni con llenar un salón, ni con tener membresía, ni de eventos, congresos y carteles, ni tampoco de las grandes revelaciones.
Se trata de tomar la Cruz y morir a tu carne, para resucitar en Cristo y gobernar junto con Él.