El pan de los Hijos
Lo dijo el mismo Jesús, que no es bueno tomar el pan de los hijos y dárselo a los perros
Y es que sólo los hijos son los que se sientan a la mesa a comer el pan completo
Aquellos que se sientan a la mesa del Padre y comen lo que el Padre les da
Son los hijos, los que tienen hambre de ese pan
Los deseosos de hacer su voluntad
Más el perro come migajas, lo que cae de la mesa, puede ser una sanidad, un milagro o una búsqueda a un vacío personal.
Puedes experimentar el amor y la misericordia de Dios aún con una migajas, pero si quieres ser saciados debes cambiar tu condición.
Y pasar de ser estar en condición de perro a hijo.
Aunque ciertamente no es bueno tomar del pan y dar migajas a otros.
Porque el que es hijo sabe que eso no es bueno.
Porque el que es hijo genuino, es templo de su espíritu, es iglesia.
Y quién es Iglesia, esposa del Cordero no come pan de balde (Proverbios 31:27 - 2da Tesalonisences 3:8), no tampoco tira a otros migajas, sobras o pedacitos de lo que estima por su propio parecer conveniente.
No come lo que le tira un hombre para comer, no come migajas, más es un rey que se sienta a comer el pan completo en mesa de reyes.
Se sienta en la mesa del Padre, a comer el pan de Vida que es SU voluntad.
Muchos hablan del pan que descendió del cielo, pero son ellos mismos los que quieren darlo rejurgitado a las personas, masticado como papilla de bebé.
El pan que descendió del cielo, se come sentándose a la mesa del Padre y honrando la cada día.
Ese pan es Cristo, un pan que sale de la misma fuente a la mesa de los hijos, para todo aquel que quiera comer su voluntad.
Los Hijos... Sos esos serán saciados de su bien.
Vuelve a la fuente.
Que el humanismo de Babilonia en la religión, no te impida ir directamente a la fuente.
Ve a la fuente, e invita a otros a comer del pan de los hijos.
Reina-Valera 1960
Marcos 7:26-29
26. La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.
27. Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.
28. Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos.
29. Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija.