Obediencia

Muchos pueden creer que oran y así hablan con Dios, pero sólo es un monólogo. Porque no se prestan a escuchar lo que espíritu habla.
Muchos pueden creer que escudriñan pero sólo son lecturas veloces, y no le dan cabida a la enseñanza del Espíritu, que es el Maestro.
Y te darás cuenta que por más que ores o leas si no está el Espíritu, sólo serán rituales bien intencionados.
Ahora bien, otros escuchan al Espíritu pero no quieren obedecer.
Obedecer es hacer la voluntad de Dios, es escuchar y hacer.
Es que para manifestar la esencia de Cristo, no vale sólo orar o leer, o escuchar sino con obedecer, con el hacer.
Cada cual debe decidir a qué voz obedece y a quien buscas complacer, si a Dios o al hombre, si a Dios o a los demonios, si a Dios o a su propia carne.
Cada cual decide a quien se inclina.
Porque puedes hacer muchas cosas: leer, orar e inclusive enseñar, pero lo único de lo que el Padre se complete es de la Obediencia.


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