Velos



Jesucristo vino a la tierra con un propósito: morir por todos nosotros para que podamos ser reconciliados con Dios.

Reina-Valera 1960
Filipenses 2:5-11
5. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
6. el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7. sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
8. y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
9. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
10. para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
11. y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.


Él fue el autor y consumador de la fé.
Él vino a mostrar la imagen del Padre en la Tierra.
Y aunque era Dios en la tierra murió por amor por todos nosotros.
Él vino a romper todo velo de carne que nos separaba de Dios, para darnos acceso al Padre.

El sacrificio de Jesús, nos dió una nueva alianza.
Ya no vivas como si eso no hubiese sucedido.
Recuerda lo que vino a hacer Jesús, a establecer un nuevo acuerdo.
Una alianza, una vida de pacto entre Dios y el hombre.
Ya no más, a través de otros hombres.
Ya no más a través de la ley sino a través de la gracia.
Porque a eso vino Jesús a romper todo velo de carne que impida que el hombre vaya a la fuente que es Dios mismo.
Ya no más a través de un sacerdote hombre, o de un levita, o de un muro de ladrillo sino de Espíritu a Espíritu.
¡Vaya a la fuente!


Reina-Valera 1960
Hebreos 7:22-28
22. Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.
23. Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar;
24. mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable;
25. por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
26. Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;
27. que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
28. Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre.


Entiende: Jesús murió para que vivas por su gracia, por el favor inmerecido, el cual fue que Él murió inmerecidamente por nosotros.
Deja de vivir por la ley.
Deja de vivir a través de velos, entra al lugar santísimo.
Entra a su presencia.
Sólo necesitas un corazón constrito y humillado, sólo necesitas ser un vaso rendido a su voluntad.
Deja de honrar lo que Cristo vino a destruir: intermediarios y otros "intercesores" que no sean Él... Vino a a destruir la honra a salones de ladrillo, a líderes hombres, a "coberturas" humanas, a doctrinas de hombre, a buenas ideas e intenciones del alma, sermones inventados, tradiciones, itinerarios de domingo, honra a plataformas y puestos y toda clase manoseo humanistas.


Reina-Valera 1960
Gálatas 2:18-21
18. Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago.
19. Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.
20. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
21. No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.


No deseches la gracia de ir confiadamente a Él.
Él es la fuente de todo.
Él es el Señor y el único Padre de todos los espíritus.
¡Que se rompan los velos por su Espíritu en tu vida, en el nombre de Jesús!


Reina-Valera 1960
2ª Corintios 3:14-18
14. Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.
15. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.
16. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.
17. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
18. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.


¡Conviértete al Señor! Porque muriendo a tu Yo, y naciendo de nuevo, siendo nueva criatura, sólo ahí entenderás que la nueva alianza, el significado de las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas en Cristo Jesús.
No busques edificar en tu vida lo que Cristo destruyó. 
Antes bien, toma tu cruz y muere a la carne y al sistema, y resucita en el nuevo hombre creado según Dios.
Tu eres el templo del Espíritu.
Tu eres un sacerdote.
Entra al lugar santísimo, entra a su presencia 



Reina-Valera 1960
Gálatas 2:18-21
18. Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago.
19. Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.
20. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
21. No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.





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