Los que son llamados a edificar el cuerpo de Cristo


Todo aquel a quien es predicado Cristo tiene un llamado: manifestar el Reino en la Tierra, mostrando la imagen del Hijo.
¿Te preguntarás cómo? Haciendo la voluntad de Dios...
Entiende, fuiste llamado a entrar en su corazón para que lo conozcas a fin de que puedas hacer o manifestar "su" voluntad, no la tuya.
Ese es el propósito de todo el cuerpo de Cristo: Hacer la voluntad de la cabeza.
Pero también, en el cuerpo el Señor mismo ha constituido ministros, personas llamadas a la tarea de edificar el cuerpo, algunos siembran, otros riegan pero el crecimiento lo da Dios.
Pero cumpla la labor que cumpla el hombre llamados edificar, su tarea es y siempre será hablar y andar en Verdad a fin de instruir a otros, para que cada persona que quiera y decida hacerse una con el Espíritu, pueda respoder a su llamado... 
¿Cómo se responde al llamado?
Muriendo a tu voluntad, dejando de andar en tu mente para andar en la mente de Cristo y así poder desarrollar la función asignada en el funcionamiento y la operación del cuerpo.

Reina-Valera 1960
Efesios 4:11-16
11. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
12. a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
13. hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
14. para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
15. sino que siguiendo la verdad (su voluntad) en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
16. de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Seguir la Verdad en amor, significa andar en entrega de todo corazón en Cristo
Pues Cristo es la Verdad.
Y Cristo es el importante.
Por tanto, un edificador es un simple colaborador, es alguien que administra una función.
El realmente importante es el que da el crecimiento, que es el Espíritu de Cristo.
Pero para que el Espíritu obre usted, y usted pueda andar en entrega a Cristo tiene que morir a su vieja vida, no hay otro camino.
Tiene que dejar de andar en su mente y en su Yo.
Tiene que dejar de andar en sus parecerse.
Tiene que dejar de andar en sus caminos, en el engaño de su corazón.
Sin el Espíritu no hay crecimiento.
Sin el Espíritu no hay desarrollo de la función de un miembro.
Sin el Espíritu no hay nada.
Sin el Espíritu puede pasar la vida esperando algo y nunca ocurrirá.
Sin hacerse uno con el Espíritu, usted no pertenece al cuerpo espiritual, que es la Iglesia de Apocalipsis, sino al cuerpo terrenal y caído, que es la Iglesia de la Carne.

Mire y observe con atención, cuántos son llamados a edificar y nunca llegan a cumplir su función, porque andan en sus asuntos y necesidades... Otros promocionan a otros hombres y carteles, como si fuesen famosos, pero bueno levantar superhéroes es más fácil que hacer mi parte... ¡Que lo haga otro! Dicen muchos.
Por otra parte otros ya ministros, ponen a la gente a cantar o hacer manualidades porque temen dejar de ser absolutos, temen por sus plataformas o diezmos, entonces no cumplen su función de instruir y equipar para que se levanten obreros a la mies, para que se establezcan nuevos colaboradores.
Porque buscan lo suyo, porque andan en su Yo y no renuncian a su Ego.
Les gusta la fama, los carteles, el humo y las luces.
Pablo, le decía a Timoteo que vendrían tiempos donde los hombres predicaran fábulas según sus concuspisencias (sus propios deseos), por tanto le encarecía que cumpla la obra de aquello para lo que fue llamado.
Ese es un genuino colaborador, uno que no busca exaltación sino el avance del Reino. Alguien que contribuye con el cuerpo desde lo que dió puso por pura gracia inmerecida en Él.
Esto sólo sucede cuando el edificador ha muerto a su carne y se le revela la cruz.
Cuando eso sucede se revela la mente de Cristo y con esto el propósito del cuerpo, que es hacer la voluntad de la cabeza.

Reina-Valera 1960
2ª Timoteo 4:1-5
1. Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,
2. que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
3. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,
4. y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
5. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.


Hoy muchos levantan seudolideres funcionales a hombres, y no a Cristo.
Porque ellos se ponen por cabeza.a
Pero lo cierto es ellos nunca entendieron o mejor dicho, se niegan a entender que un hombre o mujer llamado a edificar es solo un simple servidor, un siervo, un colaborador... El importante y exaltado es y debe ser Cristo.
La única cabeza es Cristo, no hay otra.
Bien lo decía Pablo:
¿Quien es Pablo? ¿Quien es Apolo?


Reina-Valera 1960
1ª Corintios 3:3-9
3. porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?
4. Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos,¿no sois carnales?
5. ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.
6. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.
7. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.
8. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.
9. Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

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