De una sola cosa se trata


Una sola cosa debes procurar, permanecer en Él, permanecer en Cristo.
De eso se trata todo.
Si quieres estar en el Reino, debes permanecer en Él.
Él es la roca y el fundamento de los hijos nacidos del Espíritu, aquellos que se encontraron e hicieron uno con la Verdad: Jesús.
Él es el fundamento de la Iglesia (Personas templo de su Espíritu)
¿Quieres manifestarlo? Permanece en Él 
¿Quieres agradar al Padre? Permanece en Él 
¿Quieres hacer su voluntad? Permanece en Él 
¿Quieres dar fruto?
¿Quieres cumplir tu propósito?
Permanece en Él.
Todo se trata de permanecer en Cristo y en su Verdad.

Entiende esto, sin Él y sin estar en Él... nada... Absolutamente nada podemos hacer.
Verás que toda tu Vida depende de Él y del posicionamiento que elijas en tu corazón... Es decir de tus decisiones... Elijes luz o tinieblas... Espíritu o Carne...Vida o Muerte... Obediencia o Desobediencia... Justicia o Injusticia... Reino o Babilonia... Dios cómo fuente de todo o exaltación del Humanismo...
Tu decides...
De dónde esté tu corazón, saldrán tus decisiones que expondrán tu posicionamiento.
¿En Cristo o el Sistema?¿En el Espíritu o en la Carne?¿En Dios o en la confianza y temor al hombre?
¿A qué fuente estás conectado?


Reina-Valera 1960
Juan 15:4-10
4. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
5. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
6. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
7. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
8. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
9. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.
10. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.


¿Ahora bien, como permanecemos en Él y llevamos fruto? Haciendo su voluntad: Obedeciendo a la única cabeza del cuerpo: Cristo.

Permanecer, nunca significó aguantar o soportar, sino hacer la voluntad del Padre y dar fruto.
Dejar que la savia de la vid que es la voz de la voluntad del Padre fluya por tu vida.
Entonces ahí, serás un árbol que nunca se secará, un árbol de justicia del plantío de Jehová.






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