Cada cual cosecha lo que siembra
Escucha los espíritus hablar y sabrás que abunda en su corazón.
Mira sus hechos, sus acciones y verás sus frutos.
Cada cual cosechará lo que siembra.
No pretendas cosechar fruto bueno si tu árbol es malo.
Al igual que el árbol bueno se lo conocerá por su cosecha de fruto bueno.
Porque nadie puede esconder el sol con el dedo, porque llegará el tiempo de la siega dónde cada árbol será juzgado por el fruto, por lo que sale de Él.
El árbol es conocido por sus frutos y el hombre por sus acciones.
Siembra amor, orden, luz, benevolencia, respeto y cosecharás honra.
Siembra chisme, murmuración, tiniebla, malicia y cosecharás deshonra.
La buena semilla que da crecimiento es la semilla que viene del Padre, es la voluntad de Dios y nada tiene que ver con las ideas humanistas y maliciosas del hombre.
Por ejemplo, la semilla del Espíritu Santo frutos de amor y paciencia, pero verás que nada tiene que ver con el amor y la paciencia según el mundo, que es la tolerancia a lo torcido y a lo malicioso.
No! Lo que viene del Espíritu, como el amor y la paciencia nacen de la Verdad, la Luz y la Justicia, nace de lo santo, de lo bueno, de lo honorable, de lo limpio, de lo genuino.
Lo mismo sucede con la humildad, la cual no es hacernos los pobrecitos con apariencia de piedad sino el corazón humillado a Dios de alguien que se rinde a los pies del maestro, de alguien que aprende cada día del Padre Dios.
Más este fruto es espiritual, no carnal.
Porque el fruto de la carne no es humilde, sino que es un fruto malo, nacido del YO y del egoísmo humano, lleno de soberbia, altivez y orgullo. Ese árbol se resiste a la Verdad, se opone y se resiste a Cristo.
Entenderás entonces que el buen árbol siempre será el Espíritu y el mal árbol siempre fue la carne.
Fíjate que árbol eres, pues cada cual cosechara lo que sembró.
Lucas 6:43-45
43. No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto.
44. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.
45. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.