Por una comida
Biblia La Palabra
Génesis 27:18, 19 y 35
18. Jacob entró adonde estaba su padre y le dijo: ¡Padre! Isaac respondió: Aquí estoy. ¿Quién eres tú, hijo mío?
19. Jacob dijo: Soy Esaú, tu primogénito. Ya hice lo que me pediste. Ven, incorpórate para comer de lo que he cazado, y después me darás tu bendición.
35. Pero Isaac le respondió: Ha venido tu hermano con engaños y te ha robado tu bendición.
El dios del vientre se opone a Cristo.
El vientre es la carne, es la exaltación del Yo y la satisfacción de lo propio.
Desde el Génesis siempre Satanás buscó troncar el propósito de Dios a través del vientre.Con Eva y Adán que fueron tentados a comer del fruto de la mezcla hasta estos días.
Siempre fue lo mismo, tentar al dios del vientre, a la carne.
Hubo casos en la escritura, como sucedió con Esaú que vendió su primogenitura por un plato de guiso.
Traducción Lenguaje Actual
Génesis 25:29-33
29. Un día, Jacob estaba preparando un sabroso plato de comida. En eso llegó Esaú del campo con mucha hambre,
30. y le gritó: ¡Me estoy muriendo de hambre! ¡Dame ya de esa sopa roja que estás cocinando! Por eso a Esaú se le conoce también con el nombre de Edom.
31. Jacob le respondió: Dame tus derechos de hijo mayor, y yo con gusto te daré de mi sopa.
32. Esaú exclamó: ¡Te los regalo ahora mismo, pues me estoy muriendo de hambre!
33. Jacob le exigió a Esaú renunciar, bajo juramento, a sus derechos de hijo mayor. Esaú se lo juró,
Entiendes que peligroso es andar en la carne, buscando saciar tu propio vientre.
Andar en la carne, te aparta del Espíritu y de que camines en el propósito de hacer la voluntad del Padre. (Génesis 27)
No pretendas andar en carne y contar con la bendición del Padre... Porque eligiendo la carne, escoges como Esaú ceder, dejar tus derechos de hijo.
Eliges llenar tu necesidad, hacer tu voluntad antes que la voluntad del Padre.
Entiende fuiste llamado como un hombre espiritual a vivir de todo lo que sale de la boca de Dios, es decir fuiste llamado para hacer su voluntad.
Pero para hacerlo debes morir a tu carne, porque ciertamente sino lo haces terminarás como Esaú no caminando en el propósito para el que fuiste creado.
No solo Esaú eligió dejar su primogenitura sino que terminó llendo por caminos separados con Jacob.
Porque precisamente eso trae el Espíritu: Justicia, y división de lo que es del Espíritu con lo que es de la Carne.
Cada cual elige a quien servir.
El Padre aún desde el tiempo de los israelitas en el desierto lo dijo:
Reina-Valera 1960
Deuteronomio 8:3
Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.
El Padre lo sabía, el hombre en la carne se mueve por su vientre, busca lo suyo, lo de la tierra, lo que lo beneficie, lo que le de comodidad, lo que llene su estómago, lo que sacie sus necesidades, así bienestar, porque la carne es egoísta y orgullosa, altiva ante ante la Cruz. Se resiste a morir, no quiere perder, pone excusas vestidas de piedad, amor de este mundo, inclusión a la mezcla, paciencia de este mundo que no es más que tolerancia a lo torcido.
Pero para esto vino Jesús a vencer y a mostrar al hombre que el siendo tentado en todo no conoció pecado porque portaba al Espíritu Santo.
Jesús vino en semejanza de hombre, a hacer la voluntad de Dios, viviendo a través de lo que Dios dice, a través de su palabra.
Reina-Valera 1960
Mateo 4:1-4
1. Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.
2. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
3. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
4. Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Ahora, tu dirás pero era Jesús. Sí era Jesús, pero también dice la escritura que:
Reina-Valera 1960
Filipenses 2:5-8
5. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
6. el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7. sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
8. y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Jesús se hizo obediente, se sometió, aprendió obediencia y vivió una vida con un corazón humillado sólo a Dios.
Jesús nunca se postró ante su vientre, jamás.
Y la escritura dice que tuvo nuestra semejanza.
Reina-Valera 1960
Hebreos 4:15
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
Ahora: ¿Qué excusas puedes poner, si hoy Cristo nos dejó a su espíritu para vencer y derribar todo altar?
Ninguna excusa es válida.
Sólo resta una decisión: tomar la cruz y morir a tu carne.