La humildad se forja en el desierto


"Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos."
Deuteronomio 8:2


El proceso, la prueba va a durar lo que dure tu YO.
Pues el desierto es el lugar donde somos probados.
Es el lugar donde los ojos del Padre están escudriñando nuestro corazón y nuestras intenciones.
¿Hay todavía cosas por sanar?
¿Todavía hay corazón de piedra?
¿Todavía busco mi justicia?
¿Todavía creo que yo sé todo?
¿Todavía quiero defender lo indefendible?
¿Todavía no perdono?
¿Todavía no olvido el dolor del pasado?
¿Todavía confío en el hombre?
¿Todavía temo?
¿A qué temo? ¿A qué me mientan?,¿A qué me engañen?¿A qué me dejen?¿A que no me crean? 
¿Temes a perder?
¿Personas? ¿Relaciones?¿Salud? ¿Dinero? ¿Tiempo? 
Pues quién teme aún no ha conocido a Dios.
Aún tiene altares, dónde adora lo que lo lastimó.

Pues si sientes esas cosas, todavía hay un corazón de piedra, todavía hay un corazón lastimado y debes ir al Padre, arrepentirte y sanar.
Si no lo haces, tu devoción a Dios será almatica y situacional según tu estado anímico.
Debes sanar.
No puedes mostrar a Cristo si no sanas.
Deja tu orgullo y tú altivez, ve al Padre en humildad de espíritu.
Porque Dios atiende al humilde.
Al que mira con amor y humildad a su hermano, al que reconoce sus debilidades, el que tiene misericordia del pobre de espíritu, el que no se sienta en mesa de burladores, el que es manso y enseñable, el perdonador, el amable, el que ama, el que no finge ser fuerte con sus fuerzas, más su fuerza viene de Dios.

 Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, 
 Mas al altivo mira de lejos.
Salmos 138:6

El desierto es un lugar para encontrarse con la Cruz y morir. 
El desierto es el escenario para la purificación del corazón del hombre, para que esté encuentre libertad y sanidad.

Arrepiéntete, deja tu obstinación, tu orgullo y altivez. Vuélvete pobre en Espíritu, Vuélvete humilde. Debes tener el corazón de un niño en cuanto a malicia.

Salmos 24:3-5
3. ¿Quién subirá al monte de Jehová? 
 ¿Y quién estará en su lugar santo?
4. El limpio de manos y puro de corazón; 
 El que no ha elevado su alma a cosas vanas, 
 Ni jurado con engaño.
5. El recibirá bendición de Jehová, 
 Y justicia del Dios de salvación.


Sana, reconoce que eres débil, que sólo Dios es tu fortaleza.
El Padre te ama por eso como hijo amado prepara tu corazón, para que encontrándote con su Reino no suceda lo mismo que con Satanás, se ensorbezca tu corazón y digas lo hice con mi fuerza.
Hasta que el padre viejo, si la coraza no se rompe, no hay sanidad. No hay nueva vida.


Reina-Valera 1960
Deuteronomio 8:2, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18 y 19
2. Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.
11. Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy;
12. no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites,
13. y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente;
14. y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;
15. que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal;
16. que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien;
17. y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.
18. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
19. Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.



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