La Cruz
El evangelio del Reino, el evangelio de la Cruz es un mensaje que será una buena noticia para algunos... Pero será molesto para otros.
Te preguntarás: ¿Para quiénes?
El evangelio es molesto para los opositores al Espíritu, para aquellos que andan según la carne, según su vientre.
Gálatas 6:11-14
11. Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano.
12. Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo.
13. Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne.
14. Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.
Pablo, en su carta a la comunidad de Galacia lo dijo bien claro, los que evitan que se predique la Cruz obligan a la gente a realizar actos externos, como en ese caso circuncidarse.
¿Pero de qué vale si se circuncida el hombre y su corazón no se ha convertido?
Deuteronomio 10:16
Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.
¿De qué sirve lo externo si no hay arrepentimiento?
¿De qué sirve ir a un salón, asistir a servicios dominicales, vestir falda larga si no hay fruto digno de arrepentimiento y conversión?
Es válido decir que el evangelio de la prosperidad inventado por el hombre, trae más feligreses y más show.
Es lamentable decirlo, pero hay muchos evangelios inventados por el hombre, otros dicen Cristo lo hizo todo usted no tiene que hacer nada.
Sólo congregate en un salón y ve como pasa el tiempo y tu vida y tu familia se caen a pedazos.
Entiende, no fuiste llamado a ser espectador sino a ser un vaso rendido útil para toda buena obra.
Pero para ser un vaso que muestre al Cristo, debes morir.
Y esto es un proceso interno.
Porque muchos buscan con cosas externas querer agradar a Dios pero ... lo que no hacen es la esencia y fundamento para entrar al Reino: tomar la Cruz y morir a la carne.
De hecho, a la mayoría les molesta la Cruz porque ante la Cruz, los altares, los dioses, la apariencia, la hipocresía, la mentira, la rebeldía, la oposición, los negocios del hombre, el ego, el Yo, la inmadurez, la vieja vida debe morir.
Por esto no predican la Cruz.
Para esas personas el evangelio de la Cruz es piedra de tropiezo.
Y es que este evangelio, es el mismo que predicó Jesús y la Iglesia Primitiva, jamás promocionó un ministerio, un salón o un hombre, jamás prometió viajes, oro, fama y lujo, sino que era el evangelio de la Cruz, el mensaje de reconciliación para que muchos no sólo reciban salvación y vida eterna, sino perdón de pecados a través del arrepentimiento genuino y la muerte a la carne.
Es la invitación a nacer de nuevo.
La invitación a la conversión, muriendo a vieja vida para que seas una nueva criatura.
Pero no muchos están dispuestos.
Porque quien anda en la carne anda movido por su vientre, busca lo suyo y lo que es de la tierra.
No busca las cosas de arriba, sino lo de abajo.
Colosenses 3:1-2
1. Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
2. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Pero nosotros no somos los que ponemos los ojos en lo que se gasta y come el gusano, nuestros ojos están puestos en lo eterno, en las cosas de arriba, porque quien se hace uno con Cristo eso busca: la voluntad del Padre que está en los Cielos.
Filipenses 3:18-21
18. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo;
19. el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.
20. Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
21. el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.