El primer fruto del Espíritu
El amor desde el Espíritu nace desde la justicia, nace como consecuencia de ser un árbol plantado y nutrido en y por la voluntad de Dios.
Hoy muchos dicen que aman pero "aman" según la carne, "aman" lo suyo, lo terrenal, desde la culpa, la lástima, la tolerancia a sus dioses, las ligaduras de carne, la imaginación del hombre, la buena intención, y su deseo de complacer al hombre.
El amor de la carne es egoísta, busca lo suyo.
La carne produce más carne.
El humanismo más humanismo.
Reina-Valera 1960
1ª Corintios 13:4-7
4. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
Lee la escritura y encontrarás infinidad de casos de personas que supuestamente "amando" hicieron lo malo.
Amor es entrega.
¿Pero qué entregas y que amor recibes? ¿Carne?
La carne produce y replica más carne.
Eva con Adán, quien le hizo comer del fruto de la mezcla
Abraham con Agar la esclava, engendrando un hijo nacido de la carne y las buenas intenciones
Elimelec, quien sacó a su familia del propósito en Belén que era la Casa de Pan
Jezabel con Acab, que toleró y asesino un inocente para consentir a su esposo
Sansón con Dalila
Pedro cuando quería reconvenir a Jesús para que no vaya a la Cruz
David con Betsabé
Oseas con Gomer, quien "amaba", se entregaba cada día a sus amantes no importarle la figura de su esposo y la honra al mismo
Rubén con la concubina de su Padre
Noemí, Malón y Quelion siguiendo a Elimelec
El pueblo de Israel y la idolatría
Y cuántos casos más.
Carne produce más carne y tiene sus consecuencias, obras levantadas con base en el sistema, fuera de la voluntad de Dios, atadura, tolerancia y asesinato a la vida del Espíritu.
Ahora bien, el amor nacido del Espíritu siempre producirá fruto apacible de justicia.
El amor del Espíritu siempre nacerá de la Verdad, de personas que aman la Verdad, árboles arraigados a la voluntad del Padre.
En cambio, amor nacido de la carne, teme, porque es un amor que busca la complacencia y agrado de otros dioses... porque hay temor y reverencia al hombre y no a Dios.
Pero el amor nacido del Espíritu de Dios, no lleva consigo temor ni castigo porque nace desde la libertad del Espíritu. Es un amor que nace como un fruto de un árbol que quiere, que decide hacer la voluntad de Dios y no le es gravoso, dejar lo que tiene que dejar por ese amor.
Reina-Valera 1960
1ª Juan 4:18
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
Ahora entiende si decimos andar en el amor a Dios, debemos andar como Cristo anduvo.
Andar en el amor a Dios en andar haciendo su voluntad, obedeciendo su voz como ofrenda y sacrificio de olor fragante a vida solamente para Él.
Reina-Valera 1960
Efesios 5:2
Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.
Pero no puedes amar a Dios y a tus ídolos, o tus Señores.
Amar a Dios conlleva a estimar todo como nada con tal de vivir en su amor.
Reina-Valera 1960
Filipenses 3:7
Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
Reina-Valera 1960
1ª Juan 5:3
Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.
El amor es el primer fruto del Espíritu, nacido de gente que hace la voluntad de Dios. Gente que hace, no gente que habla, sino gente que hace.
Si tu dices amar a Dios, debes guardar su palabra.
Si tu dices guardar su palabra debes andar como el anduvo, no como tú quieres o piensas.
¿Es realmente amor nacido del Espíritu el que estas dando?
Reina-Valera 1960
1ª Juan 2:3-6 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.
El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.
El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.