Cada cual da a otros de lo que lo está llenando


¿Quieres manifestar a Cristo?
Entonces, debes morir a tu Yo y debes dar de Cristo
¿Cómo?
Muriendo a tu carne de una vez por todas para luego mostrarlo en tu vida... pero eso sucede cuando te llenas de Él y te vacías del Yo.
Ahora bien, debes saber que cada cual da a otros de lo que lo está llenando, cada cual da de lo que habita en su corazón, de lo que tiene albergado en su interior.
Cada cual da de lo que adora.
Si tú no mueres totalmente, tu mensaje está corrupto, es mezcla.

Romanos 2:1
1. Por eso eres inexcusable, hombre, tú que juzgas, quienquiera que seas, porque al juzgar a otro, te condenas a ti mismo, pues tú, que juzgas, haces lo mismo.

Cada cual da de lo que ministra su vida.
Y te darás cuenta..
Quien tiene altares y dioses juzgará y demandará de otro lo que alimente sus dioses.
Si su dios es el Yo, si su dios es el vientre, buscará lo suyo propio, a costa de quien sea... Siempre terminará buscando lo que su dios o altar le demande.
Porque quien anda en la carne lo suyo busca.
Pero hay mucha carne encubierta en las filas de los que dicen: Cristo, Cristo!
Lo cierto es que cada cual en la carne espera de otros y ve en otros, cosas que el mismo también tiene albergado en su corazón.
Porque quien anda en la carne, aquello que juzga atrae condena, porque aquello que ve en otro es el reflejo de lo que el mismo hace.
¿Juzgas el orgullo de otros? No será que tú también tienes orgullo, y hay áreas de tu vida que no haz rendido a Dios, porque sigues obstinado buscando lo tuyo siempre.
¿Juzgas la altivez de otros? ¿Y cuántos argumentos y excusas tu levantas en tu mente cada Dios que se oponen a Cristo y juzgas de altivo a otros?
¿Fuiste rechazado y abusado por otros? Si no mueres a tu carnalidad terminas replicando con otros lo mismo abusando de otros, cuando buscas lo tuyo.
¿Fuiste manipulado, controlado por otros?
Pues porque juzgas si tu también manipulas con tus torceduras de viejo hombre, si buscas lo tuyo todo el tiempo: tu comodidad, la satisfacción de tus deseos, tus placeres o deleites.
¿Hablaron mal de ti? Pues porque tú háblas mal de otros
¿Fuiste atado? Porque atas a otros a ti 
¿Llevaste cargas? Porque pones cargas en otros
Mira tu vida y fíjate si no estás haciendo lo mismo, claro! esta vez con apariencia de piedad.
¿Te lastimaron? Porque lastimas tú también.
¿Te mintieron? ¿Y cuántas veces te mientes a ti mismo

Deja de conservar vino viejo, rompe tu odre.
Deja de decir estoy muriendo pero me falta.
La decisión de seguir a Cristo no es para tibios  
Porque el tibio sigue manteniendo sus amantes, aún no se define, es carnal.
La decisión de seguir a Cristo es una sola: tomar la Cruz y morir.
Es una sola y simple decisión.
Es una decisión que toman los radicales.
Aquellos que deciden dejar de vivir para ellos mismos y sus comodidades. Aquellos que dejan sus transacciones con el sistema y dejan de buscar sus conveniencias.
Aquellos que deciden perder su vida para que sea Cristo en sus vidas.
Aquellos que estimaron todo por basura.
Los radicales, los definidos.
Aquellos que viven una vida con un corazón genuinamente humillado ante el Padre, aquellos que quieren hacer sólo su voluntad.
Aquellos que miran con sus ojos 
Los que murieron a su carne, aquellos que nacieron de nuevo, los convertidos
Los decididos, los radicales.
Los que son transformados a su imagen 


2ª Corintios 3:16-18
16. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo será quitado.
17. El Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
18. Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor.


Entradas populares