¿Qué estás buscando?
¡Cuán importante esta pregunta!
Porque según lo que estés buscando serán tus prioridades.
Marcos 12:30
Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.
Buscas realmente a Dios porque lo amas y entiendes el primer mandamiento.
O buscas a Dios por una necesidad personal: ya sea paz, sanidad, provisión, trabajo, un milagro?
Si tu respuesta es porque lo amas y quieres hacer su voluntad: ¿Por qué con tus actos no lo manifiestas? ¿Por qué no hay prioridad? ¿Por qué no hay consagración? ¿Por qué no hay apartamiento de tu vida, de tu tiempo, de tu atención hacia Él?
Si tu respuesta es por una necesidad, creeme que se notará, porque tú devoción por Dios será almatica, emocional, según tu estado de ánimo.
Claramente se notará porque tú interés por Dios, lo vendes al mejor postor.
No hay prioridad.
Porque hay Carne.
No hay honra, ni reverencia ni a Dios ni al cuerpo, que es su Iglesia del Espíritu.
No hay honra a la esposa, al órgano de gobierno que dejó Cristo en la Tierra.
Y si no hay honra a la cabeza que es Cristo, mucho menos al cuerpo que es su Iglesia
No hay honra a la hermandad del Espíritu.
Pero si hay honra a los lazos de amistad con el sistema.
Porque no hay Cruz.
Y si no hay Cruz no hay nada.
Porque lo único que nos hermana con otros es la Cruz.
La Cruz, la Verdad divide los que están por la carne de lo que está por el Espíritu.
Pero si tu prioridad es el Reino también se notará:
En el Reino, hay fidelidad, hay consagración, hay santidad, hay honra, hay respeto, hay reverencia, hay temor de Jehová, hay santidad, hay nueva vida, nueva manera de hablar, de mirar, de gustar, de oír.
Un nacido de nuevo honra la libertad del Espíritu, el amor, el respeto, la reverencia que nace de un corazón nuevo, sin un hombre que la imponga, de un amor no fingido.
¿Buscas a Dios en la carne? Se notará, cómo pasó con el pueblo de Israel, no valoraron la libertad: no se volvieron mansos y humildes, eran idolatras, rebeldes, se quejaban, murmuran, hablaban muerte, dolor, no se consagraban, no apartaban de su tiempo, no apartaban su atención, no apartaban su vida. Porque buscaban lo suyo propio, su "YO" era su Dios.
Por tanto lee con entendimiento y fíjate en tus prioridades, porque ellas delatan tus búsquedas diarias y quien es tu dios: ¿El Yo o Cristo?