No se trata de ti
No se trata de "tu" ministerio, sino del avance y manifestación del Reino
No se trata de "tu" doctrina sino de Cristo
No se trata de "tu" honra, sino de honrar al Rey de Reyes
No se trata de "tu" elocuencia, sino de la voz del Espíritu Santo
No se trata de "tu" imagen, sino de la imagen y semejanza de Dios
No se trata de tu vestimenta, tu corte de cabello, de tus hobbies, ni de tus gustos y ostentosidades.
Nunca se trató de eso.
No se trata del mensajero, sino del mensaje: la buena noticia que reconcilia a los hijos con el Padre, que pregona arrepentimiento para que éstos recuperen su imagen y semejanza.
No se trata de predicar desde tus percepciones o ideas, sino desde lo que habla el Espíritu Santo.
Hoy muchos ministros hablan más de lo que hace la gente con ellos, que de Dios.
Se quejan, murmuran, manipulan y no están siendo luz. Hablan más de que les tienen envidia, de que los no los honran, de que no hacen lo que ellos le dicen, o de que la gente no les rinde homenaje como si el mensaje del evangelio se tratara de ellos.
Quieres vestirte con marcas, quiere lujos, quiere ostentar una vida que no tiene, pues trabaje.
Pero te digo algo, eso no tiene nada que ver con ser un ministro del Reino.
Los apóstoles lo sabían, que no era la plata o el oro, sino que se trataba de aquellos que los llenaba. Ni siquiera se trataba de ellos.
Entonces entiende, no se trata de ti, se trata de Cristo.
Nunca se trató de ti.
Repite: No se trata de ti
Si eres alguien con llamado a edificar en el cuerpo, entiende que tú no eres el importante, tu eres un vaso de barro.
Precisamente eso es lo que busca el Padre: vasos rendidos.
Por esto, como decía Pablo: Ni el que riega, ni el que siembra es algo, sino Dios quien da el crecimiento.
El importante es y será siempre Dios.
La fuente es Dios.
Por tanto, no te conviertas en un velo de carne, no te conviertas en estorbo, no busques que la gente te vea a ti antes que a Dios.
Toma tu Cruz:
Muere a tu ego.
Muere a tu carne.
Muere a tu YO.