Muerte al "YO"


Sin Crucifixión no hay Transformación
Sin Muerte al Yo, no hay nuevo nacimiento, ni nueva vida, ni nueva criatura 
Muchos predican la Cruz pero no se atreven a decir la letra chica: Es el YO el que debe morir.
Porque para predicar esto, debes tener autoridad.
Porque para predicar esto, tienes que ser libre de ataduras.
Porque para predicar muerte al Yo debes dejar de buscar lo tuyo propio.
Debes ser un vaso rendido pura y exclusivamente a Dios.
Tus ambiciones, egos, búsqueda de placeres, deleites, títulos, sueños de la carne, buenas ideas, dejar el servicio a instituciones en salones de ladrillo cocido y carteles que Dios nunca mando a establecer, amiguismo, tolerancia y carne deben morir.
La carne no puede ser reformada, sino crucificada.
¿Quieres que te ciña Cristo?
¿Quieres manifestar a Cristo?
Entonces, toma tu cruz, crucifica tu carne, tu ego, tu YO para que puedas ser lleno del polvo de resurrección.
¿Estás dispuesto?


Reina-Valera 1960
Gálatas 2:20
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

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