Los que desvían el mensaje
¿Han reducido el evangelio de Cristo, el evangelio de Reino a sus ideas humanistas, egocéntricas y bien intencionadas?
Porque los que son de la carne, las cosas de la carne buscan, las cosas de la tierra, el materialismo, el éxito, la fama, el dinero y el poder.
Fascinan las mentes reduciendo a Dios a un pedazo de pan, un auto o una casa.
Tuercen el evangelio a gusto y placer de su vientre.
Son los que reducen el mensaje de Reino a la imagen de sus ídolos.
Más los que son del Espíritu buscan las cosas del Espíritu.
Tienen un Señor.
Andan por fé, no por vista.
Buscan las cosas que el dinero o la manipulación a través de discurso buscan torcer.
Buscan las cosas de arriba, buscan la voluntad de Dios, buscan la luz, el orden, la justicia, la paz, el gozo, la Verdad, la libertad, la fé, la misericordia, la humildad, la mansedumbre porque entienden que son la esencia de su Señor.
Entienden que son vasos de barro que portan un tesoro.
Entienden que el importante es EL.
Y lo entienden porque son hijos que conocen y han pasado por la Cruz.
Son hijos nacidos de nuevo.
Son hijos del Espíritu.
Nacidos no de voluntad de hombre, sino de una simiente incorruptible de la voluntad misma de Dios.
Hijos que son como el viento, dónde el templo ladrillo, el cartel o las coberturas de velos de hombre o instituciones no los puede contener porque nada tienen que ver con las cosas humanistas y terrenas.
Son luz que nadie puede poner bajo un almud.
Son hijos del Espíritu.