Eres sal de la Tierra


Escoger vivir por el Espíritu es una decisión.
La decisión de morir a la carne, y ser sal de la tierra.
Ser luz, ser un diferente... Una nueva criatura.
Más si no hay muerte a la carne, no pretendas ser sal. 
Si tu vida espiritual no tiene sentido, entonces nunca te encontraste con Cristo.
No pretendas querer llevar una vida espiritual estando en la carne, porque se notará.
A la larga o a la corta, la carne termina por hastiarse.
Porque la carne es opositora al espíritu, la carne no se dispone, no prioriza las cosas de arriba.

Reina-Valera 1960
Gálatas 5:16-17
16. Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
17. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.


Aunque lea, ore, ayune, la carne busca asesinar la vida del Espíritu.
Es asesina.
La carne ahoga, trae sueño, letargo, desgano, desinterés, apatía por lo espiritual.
La carne entretiene a sus víctimas en sus asuntos de abajo, caídos, con el afán, con el amor al trabajo, con las responsabilidades del sistema, con ligaduras y ataduras humanistas.
La carne es asesina, opositora y rebelde, aunque se vista de piedad y buena intención.
La carne hace que pierdas el rumbo en Dios.
Que saques los ojos de Cristo para mirarte tu ombligo.
La carne hace que la sal pierda el sabor.
Y si pierde el sabor, anula su función ya que por decisión propia decide perder su sabor.

Mateo 5:13
Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.


Fuiste llamado a ser sal. Fuiste llamado a ser luz.
Fuiste llamado a ser diferente, a ser un hombre espiritual.
No te engañes desde la carne y el esfuerzo humano, no puedes cambiar a nada ni a nadie.
Sé sal de la tierra en el andar en el Espíritu.
Fuera de Él, solo hay sinsabor... Hay placebos pero no hay sazón, no hay sentido.
Una vida sin Dios es una vida sin propósito, de eternos divagues en los desiertos del sistema.


Reina-Valera 1960
Lucas 14:34-35
34. Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará?
35. Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga.



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