El que ve al Hijo ve al Padre



El Padre, Nuestro Dios es el que edifica en los hijos del Espíritu.
En aquellos que son barro en sus manos.
Por tanto cuando veas a Cristo formado en un hijo verás al Padre.
Cristo es la imagen espiritual del Padre.

Juan 14:9 El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

Pero así como en el Espíritu se puede ver o no, la formación espiritual de Dios Padre en una persona.
Así también sucede en la carne.
Muchas veces se le ha culpado al diablo, demonios, religión y hombres.
Pero lo cierto, es que los hijos que todavía no han nacido de nuevo, son aquellos que aún no han sido transformados en seres que andan por el Espíritu, son una construcción de sus padres naturales, quien junto a sus inclinaciones inicuas han dado forma a la llamada "crianza" o formación de esos hijos.

Esto es algo que quien sea humilde y enséñable lo entenderá

Quien recibe a Cristo y muere a su carne, se vuelve libre de toda herencia natural y espiritual de la carne. Porque Cristo es el punto cero en esa vida, que nació de nuevo, que nació en un nuevo ser: un ser espiritual.

¿Pero qué pasa con las familias, que pasa con esos hijos que aún no han muerto a la carne y que son hijos de padres que andan conforme a su carnalidad?

Pues, como verás esos hijos que aún andan en la carne, fueron formados en la carne por una figura carnal: madre y padres naturales, por Adán mismo... Ya sea que hayan estado presentes o ausentes.
Ambas situaciones dejan su construcción en la carne. Un padre presente deja su construcción y un padre ausente también.

La desobediencia, el desorden, la falta de identidad, la rebeldía, el orgullo, la vanagloria, el deseo de los ojos, la búsqueda y alimentación a sueños personales, poder, el amor al dinero, la adoración a hombres, la altivez, la ostentosidad, el amor por placeres y deleites, la arrogancia, la falta de perdón, la moda, el rechazo, la victimización, la conmiseración, el abuso, la violencia, el deseo de los ojos, el miedo al hombre, la confianza en el hombre, la idolatría, la insensatez, la tolerancia a lo torcido, la malicia, la confianza en sus propias fuerzas, la apariencia, la hipocresía, los vicios y más.... junto a las inclinaciones de iniquidad enseñadas y marcadas aún por generaciones pasadas, son las que dan forma al Adán en la carne de la gente.
Muchos de esos padres con vacíos en un alma sedienta que nunca se encontró con la fuente, que nunca vivieron una vida espiritual real, intentan compensar o llenar en sus hijos los vacíos de su Yo, los vacíos de lo que ellos no hicieron o no tuvieron, con sus imágenes y protecciones.
Viven en la carne, en este medio natural a través de sus hijos. Los conforman según la carne. Proyectan en la carne sus aspiraciones, sus miedos, sus inclinaciones, sus sueños frustrados, sus proyectos, sus dudas, sus creencias, sus limitaciones.

Romanos 12:2
No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Entiendes porque es tan importante que las familias se encuentren realmente con el Cristo y no con el hombre.

Los Padres tienen la función de instruir al niño en el camino del Espíritu, de santificar, de purificar su heredad, de limpiar sus generaciones, no de conformar conforme a sus pareceres a los hijos. Pero para hacerlo si eres Padre es necesario que reconozcas esto, y te arrepientas, es necesario que cumplas tu función desde el Espíritu para tener familias sanas, hijos libres, con una mente espiritual, sana, plena, y no modelos repetidos de hombres y mujeres carnales son la Vida de Dios.

Siempre que veas e a una persona que anda en la carne, podrás ver la construcción de sus padres carnales, ya sea que estén ausentes o presentes.

Reina-Valera 1995
Efesios 6:1-4
1. Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.
2. «Honra a tu padre y a tu madre» — que es el primer mandamiento con promesa — ,
3. para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra.
4. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.


¿Eres Padre? ¿Eres madre?
Enséñale a tu hijo, instruyelo en su camino, en obediencia, en Verdad, en fidelidad, en Fé no fingida, en amor, en temor a Jehová, sé alguien que pastorea, que acompaña, que lleva a tu familia a Dios, que es la fuente de todo lo creado.
Cumple tu función.

Reina-Valera 1995
1ª Pedro 1:14
Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia.

No pregones moldes, ni estándares de hombre, antes sé ejemplo de alguien que está lleno del Espíritu, alguien que muestra la imagen y semejanza del Padre.

¡Muestra a Cristo! 
¡Muestra el corazón del Padre Eterno, Dios!
Predica con tu Vida: Reino, y te aseguro que aunque tus hijos pasen por fuegos de prueba, lo que está cimentado en Cristo no será conmovido jamás.






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