Desde los ojos del Espíritu
Desde la óptica del Espíritu, nada es lo que parece, porque el Espíritu se mueve como un río con dirección firme y propósito.
Pero cuando algo es visto desde el alma, lo que veas traerá incertidumbre, ansiedad, temor, dolor, miedo, incredulidad, indiferencia, inconstancia, duda y falta de entendimiento.
Es que el alma es como tierra seca. Es imposible que veas desde esa óptica.
Estar en el alma es como pararse en arena movediza.
El alma sin la sumisión al Espíritu, crea hombres y mujeres humanistas, emocionales, inestables e inmaduros, gente bien intencionada pero que sigue andando en su carne, en su propia voluntad.
Es necesario que el hombre esté dispuesto y someta su alma, para poder morir a la carne.
Sólo muriendo a la carne, hay gobierno del Espíritu.
Morir a la carne es someter el alma.
Es que el Espíritu es el único que trae propósito y entendimiento, para saber que aún cuando la mente o el alma gritan caos, el dice esto tiene un para qué.
Jesús lo entendia, por eso cuando estaba en el Getsemaní dijo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. (Mateo 26:4)
Lloró lágrimas que eran como de sangre, pero aún así el permanecía en el propósito.
En ese momento, su carne estaba débil más su Espíritu dispuesto.
Lucas 22:44
Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
Es que todo en Dios tiene un para qué y es que todo nos ayuda a bien. Aún las tribulaciones, fuegos, procesos y padecimientos, que provocan peso de gloria y purificación.
Enséñale a tu alma a depender de Dios.
Enséñale a tu alma a bendecir a Jehová.
Enséñale a beber de las aguas que vienen del trono, a beber cada día de su voluntad, a tomar la copa del agua que viene de la fuente de todo.
Habrá momentos en que tu alma querrá abatirse, pero es allí donde tú tienes que someterla bajo la gobernanza del Espíritu.
Sé como un árbol plantado junto a las corrientes de sus aguas.
Salmos 1:3
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará.
Sé como el ciervo que brama en ese río al compás de las muchas aguas.
Salmos 42:1-2
1. Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, Dios, el alma mía.
2. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?
Mira cada proceso a través de los ojos del Espíritu y tú alma estará satisfecha.
Entiende que hacer la voluntad de Dios, no es sólo hablar sino elegir vivir a la manera de Él.
Vuélvete espiritual, que tú alma beba cada día de las aguas de su voluntad. Esas aguas que bajan del trono y del cordero, enséñale a tu alma a hacer la voluntad del Padre.
Salmos 103 (completo)
1. Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.
2. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
3. Él es quien perdona todas tus maldades, el que sana todas tus dolencias,
4. el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias,
5. el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.
6. Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia.
7. Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras.
8. Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira y grande en misericordia.
9. No contenderá para siempre ni para siempre guardará el enojo.
10. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras maldades ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados,
11. porque, como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que lo temen.
12. Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
13. Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que lo temen,
14. porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo.
15. El hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo,
16. que pasó el viento por ella, y pereció, y su lugar ya no la conocerá más.
17. Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que lo temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos,
18. sobre los que guardan su pacto y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.
19. Jehová estableció en los cielos su trono y su reino domina sobre todos.
20. ¡Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra obedeciendo a la voz de su precepto!
21. ¡Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos que hacéis su voluntad!
22. ¡Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío! ¡Bendice, alma mía, a Jehová!