Cristo: Causa de división


Mateo 10:34-39
34. No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.
35. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra;
36. y los enemigos del hombre serán los de su casa.
37. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;
38. y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
39. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

Cristo, la voluntad de Dios en la Tierra, vino a traer Justicia y Verdad en las relaciones humanas.
Su palabra, nunca fue un discurso inclusivo, sino una voz de autoridad que viene de lo alto para dividir lo que es espíritu de lo que es carne, lo que es Reino de lo que es Sistema, lo divino de lo humanista.


Vino a dividir luz de tinieblas, la Verdad de la mentira
Porque ¿Qué relación tiene lo uno con lo otro?
¿Que tienen en común las búsquedas de la carne con las búsquedas del Espíritu?
La carne es contra el espíritu y el espíritu contra la carne.
Y es que tu búsqueda de cada día terminará por juntarte con los que buscan lo mismo.
Si buscas del espíritu, inevitablemente terminarás juntándote con espirituales, así como el carnal buscará rodearse con carnales.
Sucederá, no por imposición sino por elección.
Si buscas las cosas de arriba, si buscas la justicia, la paz, el gozo, la humildad, la mansedumbre, la fé, la esperanza, la verdad, el amor, lo genuino, la libertad terminarás escogiendo dónde pasar tu vida, dónde destinar tu tiempo, dónde dar tu atención.
Más si buscas las cosas de la tierra, terminarás invirtiendo tu tiempo de vida con los que buscan disvariar en las cosas de abajo, lamentos, lo que habla pobreza, miseria, lo altivo, lo orgulloso, lo vano, lo hipócrita, lo egoísta, lo falso, lo que tiene apariencia pero no es, lo avaro, lo codicioso, los deseos de la carne, la victimización, las heridas no sanadas, las palabras infladas, lo atado al sistema y a los egos humanos.
¿Entiendes que sucederá?
Un hijo lleno del Espíritu, entiende gobierno, escoge dónde invertir vida y tiempo, si en el espíritu o en la carne.
Lo entiende, porque en otro tiempo también buscaba lo mismo, más ahora sabe que gastar vida en esas cosas vacías es como querer atrapar el viento.
En otro tiempo buscaba ganar su vida, perpetuado lo que debía morir en esas cosas que no sirven. Más hoy esas cosas se vuelven basura, se vuelven como nada con tal de vivir a Cristo.
Un hijo lleno del Espíritu, entiende lo que es tomar la Cruz, porque es la única forma de entrar por la puerta estrecha.
Un hijo del Espíritu sabe que la espada, la voluntad del Padre es una espada que divide: carne y espíritu, verdad y mentira, humildad y orgullo, genuinidad de hipocresía y apariencia, vida y muerte.
Este es un tiempo, dónde la fuerte espada del Espíritu ha bajado para dividir el trigo y la cizaña, las ovejas de las cabras, los que sirven a Dios de los que no, la Verdad de la mentira.
Todos podrán ver la diferencia entre los que sirven a Jehová y del que no.

Malaquías 3:16-18
16. Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.
17. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.
18. Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.






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