Vasos quebrantados
La Iglesia primitiva, quienes formaban parte de la iglesia del Espíritu (templos de carne y hueso, no de ladrillo), tenía dos características fundamentales, para haber sido vasos sobre los cuales se derramó el Espíritu de Dios, con todo poder y gloria.
En primer lugar, eran personas quebrantadas, dispuestas a pagar el precio, hijos que no confiaban en el hombre, ni aún en sus propias fuerzas.
En segundo lugar, ellos no tenían temor al hombre.
El quebrantamiento es un proceso espiritual inevitable para un hijo genuino, para un vaso portador de su gloria.
Ser quebrantado es doloroso.
Doblar nuestra voluntad propia, el orgullo, es doloroso para el "YO" y la carne... pero que necesario!!! Pues si estos no son quebrados, la vida de Dios no puede manifestarse a través de nuestro.
Quebrantarse, es doblarse, esto implica entregarnos totalmente para hacer la voluntad de Dios, reconociendo nuestra propia debilidad y dependencia sólo a Él.
Quebrantarnos es llevar a la cruz el orgullo y la voluntad propia, cediendo nuestra voluntad y entrega a Dios.
Un corazón quebrantado es un corazón que se entrega, pues está abierto y humilde ante Dios, que reconoce su necesidad y dependencia de Él.
La importancia del quebrantamiento en un hijo genuino
Ahora bien, debes saber que cuando eres un escogido por Dios, tu vida no será como el común denominador, eres un distinto.
Notarás, que habrá momentos, situaciones, y aún cosas que viviras que te serán permitidas pero muchas otras no. Aprenderás la obediencia.
Pasarás por procesos.
Serás refinado en fuego refinador.
Serás quebrantado, por el alfarero quien con sus manos te quebrará para hacerte un vaso nuevo.
Serás barro en sus manos.
Pagarás el precio que paga un escogido, tomar la cruz y morir.
Esto no sucede con imposición de manos, nadie absolutamente nadie puede transferirte sus años de proceso, fuego, experiencia y quebranto. Nadie. Es imposible, no hay atajos.
Inevitablemente entenderás que sin muerte no hay nueva vida.
Que sin quebrantamiento, no hay obediencia.
Que sin cruz, no hay nueva vida.
Y es que haz sido llamado a vivir bajo la voluntad del Padre, por tanto toda confianza en el hombre, toda confianza en el "yo", será rota, será quebrantada.
Entiende, que este proceso es necesario para que mueras a tu carne .
Necesario para separar lo carnal de lo espiritual.
El quebrantamiento no es opción es un hijo genuino.
Todo vaso portador de la unción del Padre, para que ser lleno de Cristo, que es la voluntad de Dios, debe ser quebrantado.
No hay cruz sin quebrantamiento.
La cruz es el quiebre, la muerte del gobierno del hombre exterior, carnal.
La cruz pone fin al hombre exterior, lo destruye completamente rompiendo su cáscara.
Este quiebre destruye toda confianza y alianza con el HUMANISMO, con el "YO" ya sean cosas que creo que merezco, opiniones, métodos, sabiduría, egocentrismo, todo aquello dónde depositamos nuestra confianza: sueños, deseos, agendas, profesiones, finanzas, trabajos, empresas, personas, proyectos, todo absolutamente todo plan B.
Recién una vez que esto sucede, el hombre interior puede ser alumbrado y salir libremente, recién allí el espíritu puede fluir como viento en ese hijo genuino.
De allí nace una persona que hace la voluntad de Dios, un hombre espiritual.
Un vaso rendido, quebrantado de corazón, quebrantado a su voluntad.
En esos vasos se manifiesta y muestra Cristo.
Esos vasos son los que conocen el corazón de Dios.
La escuela del dolor
En el dolor del quebrantamiento Dios nos lleva a mirar como no podemos controlar nuestra realidad, es allí donde totalmente se reconoce la necesidad de Cristo.
El quebrantamiento sirve para que reconozcamos nuestra debilidad, reconociendo que el tesoro es Él.
Ahí, sólo ahí podemos decir de todo corazón, ¡Amén!, a las palabras de Cristo: “separados de mí nada podéis hacer” Juan 15.5.
El quebrantamiento del yo es doloroso, pero es mucho más doloroso albergar o esperar realidades que proyecta el Yo que nada tienen que ver con la voluntad de Dios.
El hombre busca plan A, B o C.
Dios dice, mi voluntad será tu único plan.
Quebrántate en su presencia, de tal manera que puedas entender que este proceso es el único camino para que hagas la voluntad de Dios en absoluta rendición y dependencia a Él.
Recuerda, el Señor está cerca de todos aquellos que tienen un corazón quebrantado y un espíritu constrito. Vive en completa humillación y deja que el alfarero te forme a su manera hasta que puedas reflejar la imagen de Cristo en tu vida.
Salmos 51:17
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Salmos 34:18
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.
Isaías 57:15
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
Salmos 147:3
Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.
Isaías 61:1
El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;