Mentalidad de Desierto
Para desarrollar la mente de desierto debemos entender también la mente de esclavitud
Mentalidad de Esclavitud
(Salida de Egipto al Desierto)
La salida del pueblo de Dios del sistema de este mundo y la esclavitud a la carne, es para salir a libertad, pasando por la dimensión espiritual del "desierto".
Pasar por el desierto es inevitable para un hijo, aún Jesús tuvo que hacerlo.
El desierto es una dimensión de formación donde a través de fuego y procesos formadores, se forja la dependencia a Dios en todo ámbito y situación, en el desierto es donde debe forjarse la madurez para pasar de niño a hombre maduro, la obediencia, la humildad, la mansedumbre, la templanza, la fidelidad, el carácter, la rendición de la voluntad del hombre, el despojo, la pérdida y la muerte y crucifixión al YO, es decir al gobierno de la carne.
En el desierto es donde la vida de un hombre o mujer es asolada, es vaciada de todo lo que no es Cristo.
El pueblo de Israel salió de Egipto por la mano poderosa de Dios a libertad, pero aunque habían dejado la esclavitud físicamente, seguían siendo esclavos en su mente y en su corazón.
Anhelaban lo que habían dejado atrás, confiaban en el sistema humano más que en Dios.
Tantos años de servidumbre habían conformado su mente y su corazón. Había terquedad, un entendimiento endurecido.
Si bien fueron alimentados con maná del cielo, alimento que Dios mismo les daba, ellos extrañaban la comida de Egipto, sus vientres amaban lo que el sistema les daba aunque les trajera esclavitud.
Fueron cubiertos, abrigados por la nube y el fuego, y aunque vieron señales y maravillas, deseaban regresar; eran rebeldes, idólatras, murmuradores, infieles, opositores, incrédulos, desobedientes, malagradecidos y quejumbrosos.
Por eso, esa generación no entró a la Tierra Prometida: porque Egipto nunca salió de sus corazones.
La mentalidad de esclavitud nunca salió de sus vidas.
Se resistieron a la formación de Cristo. Por esto, esa generación pereció en el desierto.
Y aunque el siguiente paso era la tierra prometida no pudieron entrar.
Mentalidad de Desierto
(Salida del Desierto a la Tierra Prometida)
Salir a la Tierra Prometida es salir del proceso a la victoria, a la conquista, a tomar posesión de la herencia.
Los israelitas a los que si se les permitió avanzar a la Tierra Prometida de la mano de Josué y Caleb, sabían que sus padres habían vagado por el desierto durante cuarenta años, aunque en realidad ese era un viaje que debía durar mucho menos.
¿Porque se extendió tanto?
Simple. Por tanta desobediencia y dureza de cervis con la cual resistían la voluntad de Dios.
Hebreos 3:8-11
8. No endurezcáis vuestros corazones,
Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,
9. Donde me tentaron vuestros padres; me probaron,
Y vieron mis obras cuarenta años.
10. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación,
Y dije: Siempre andan vagando en su corazón,
Y no han conocido mis caminos.
11. Por tanto, juré en mi ira:
No entrarán en mi reposo.
Ahora bien, los israelitas que nacieron en el desierto, aquellos que no habían salido de Egipto con sus padres, eran los que estaban junto con Josué y Caleb, siendo llamados a entrar a la Tierra de Voluntad del Padre, a la Tierra de la Promesa.
Ahora bien, eran gente nacida en el desierto, gente con una mentalidad de proceso, de desierto, de negación a hacer lo que les da la gana, sino desde el vientre nacidos en un lugar donde la dependencia de día y de noche debían ser a Dios.
Dios los abriga de noche, los cubria del sol, les daba los alimentos, y todo lo que necesitaban.
Este pueblo, que estaba siendo llamados a salir debía nuevamente (como lo deberían haber echo sus padres) dejar atrás la mentalidad de desierto, o mentalidad de proceso.
El proceso es necesario para muerte al viejo hombre y para arrancar el sistema de nuestras vidas, pero para entrar a la tierra prometida debes ser lleno de la vida.
La mentalidad de proceso, en este punto debe ser dejada atrás, junto con el dolor, la pérdida y los padecimientos que fueron necesarios por cierto, pero debemos participar hoy también en el espíritu de resurrección, llenandonos de la vida.
Renueva el espíritu de tu mente. No te conformes al ámbito en dónde estés.
Reina-Valera 1960
Efesios 4:23
y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
Realmente no deberíamos ver a los israelitas con asombro porque la mayoría de nosotros hacemos las mismas cosas que ellos hicieron.
Seguimos yendo alrededor de las mismas lugares de antes en lugar de avanzar, y nos lleva años experimentar la victoria sobre algo que podría ser conquistado rápidamente.
Necesitamos una nueva forma de pensar.
Deja atrás el desierto.
Romanos 12:2
No os conforméis (la mente) a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
¿Quieres entrar a la Tierra Prometida?
Entrar a la tierra prometida es entrar a la voluntad de Dios, a Cristo mismo, es entrar al corazón del Padre.
La voluntad de Dios es buena agradable y perfecta, así como la tierra donde fluye leche y miel, dulzura y alimento para los que son como niños, para lo que buscan la leche espiritual no adulterada por hombre ni el sistema.
Si quieres entrar debes renovar tu mente, conforme a Cristo, no adaptando tu mente conforme al proceso o al sistema.
Mateo 19:26 nos dice que con Dios todo es posible.
Todo lo que Él necesita es nuestra fe en Él. Él necesita que nosotros creamos y conquistemos esos montes.
Somos más que vencedores, no por nosotros mismos sino por su sacrificio en la Cruz.
Conquista y saca fuera esos gigantes usurpadores, que te gritan de día y de noche como Goliat a David.
No le tengas miedo
Muevete hacia adelante. Echalos fuera.
Hoy el Señor nos está diciendo lo mismo que Él dijo a los hijos de Israel: Ustedes han permanecido ya demasiado tiempo en este monte. ¡Es hora de que avancemos! Conquista cada monte de tu vida. Que Cristo ya nos dió todo en la Cruz.
Toma tu herencia.