La perla de gran precio
"También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró." Mateo 13:45-46
De Saulo a Pablo, y la disposición a pagar el precio
La conversión de Saulo a Pablo, es un ejemplo tan claro citado en la escritura de la transformación de "ser el mayor" a "ser el menor".
Precisamente ese es el significado del nombre Saulo y del nombre Pablo.
Reina-Valera 1960
1ª Corintios 15:9-10
"Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo."
Él no se encontró con un hombre, se encontró directamente con el Espíritu de Cristo camino a Damasco.
Se encontró con una luz que lo encegueció a todo lo que conocía. Más cuando Ananías apareció y lo bautizó, Pablo se dió cuenta que toda su vida estuvo realmente ciego al Espíritu.
Saulo, murió camino a Damasco.
Él murió a su vieja vida, estimó todo por basura, absolutamente todo: sus cargos con los fariseos, su estatus como ciudadano griego, sus títulos, amigos, círculos sociales, amistades religiosas y su años de servicio al templo, todo paso a ser como estiércol.
Filipenses 3:4-14
"Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.
Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.
No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús."
Pablo es el ejemplo perfecto de alguien que se encontró con la perla de gran precio.
Él no temió al despojo, pérdida, muerte al Yo y a la justicia propia.
Él no temió al que dirán.
Pablo se apartó para obedecer a la voz del Espíritu, rompió alianzas y líneas de hombre, que atentaban contra la vida del Espíritu en las comunidades de Iglesia primigenia.
Pablo se encontró con la Cruz, y su vida ya nunca más fue la de antes.
Gálatas 2:20
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Pablo, se encontró con Cristo, cambió, se esforzó, fue manso y humilde a su llamado, se preparó, no temió al hombre ni puso su confianza en Él...
Reina-Valera 1960
Hechos 9:20-22
"Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?
Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo."
Pablo pagó el precio, sufrió padecimientos, corrió la carrera, peleó la buena batalla.
2ª Timoteo 4:1-8
"Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.
Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.
Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida."
Amén