Encontrar las raíces
Es imposible que cambies tus patrones mentales de pensamiento y las imágenes falsas que haces en tu mente, sin antes reconocer su raíz. Tarea que es imposible sin el Espíritu y la Cruz al viejo hombre.
El Espíritu es el renueva el Espíritu de nuestra mente.
Efesios 4:22-23
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente,
El Espíritu nos lava y regenera, nos vuelve al estado original aún en nuestra mente
Tito 3:4-5
Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo
El Espíritu transforma nuestra mente y nuestro entendimiento
Romanos 12:2
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Cuando la persona del Espíritu Santo está en tu vida, Él te llevará a toda Verdad y a toda justicia.
Juan 14:26
Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Él nos mostrará y expondrá todo con su luz.
Será como agua limpia, que viene a vivificar, limpiar, santificar y purificar nuestra mente y corazón.
Romanos 12:1
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
El Espíritu es el que trae convicción de pecado, es decir de todo aquello que no es Cristo empezando por tus pensamientos.
Es que su luz escudriña y expone todo, aún lo más profundo de nuestro ser. Está exposición no es para avergonzarte, señalarte o culparte, sino porque quiere hacerte realmente libre, para que disfrutes de la plenitud y el amor de Cristo Jesús.
Todo empieza, con tu actitud de arrepentimiento, la decisión que nace de tu corazón de cambiar de vida, de ser convertido en una nueva criatura.
Es allí, cuando el Padre se complace y te envía un maestro para que te ayude con esa tarea: la persona del Espíritu Santo.
Cuando el Espíritu Santo de Dios está en una vida dispuesta a cambiar, Él mismo comienza a mostrarte tu vida y expone todo aquello que debe ser rendido o vaciado del Yo.
El Espíritu divide luz de tinieblas, espíritu de la carne.
Pues la carne es necesario que sea llevada al fuego, a la Cruz de Cristo.
Carne son todas las intenciones, pecados, iniquidades, búsquedas propias, opiniones, idolatría, críticas, murmuraciones, rebeldías, obstinación es, chismes, calumnias, deseos, placeres, deleites, argumentos altivos y pensamientos en estado caído, que glorifican el YO y se oponen a la obra del Espíritu Santo.
Particularmente, sucede que la mente y el corazón son el primer lugar donde nace el culto racional o conciente del ser humano, es allí es dónde se forman los pensamientos y de estos salen las formas o patrones de conducta, es decir lo que haces.
Por esta razón, es necesario entender lo que hablaba Pablo: "...Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo". (2da Corintios 10:4-5)
Es necesario reconocer ese pensamiento y atraparlo, cazarlo, cautivarlo.
Esto quiere decir, no dejarlo vagar en tu mente sino atraparlos y llevarlo a la Cruz de Cristo, a la redención.
¡Qué necesario! Ser conciente, atrapar el problema de raíz, reconocer la raíz. Recuerda, que un sólo pensamiento puede ser como una pequeña pizca de levadura que leve, que influencia toda la mente.
Una pequeña pizca puede contaminar todo.
Una herida emocional, puede contaminar todo.
Pequeñas cosas como por ejemplo la figura de tu Padre en tu crianza, si te mintió, si te abandonó, si siempre te consintió demasiado, si te abusó, si estuvo o no presente, puede influir la concepción real de quien es Dios como tu Padre, por heridas abiertas del pasado.
Figuras de instituciones como el matrimonio o disfunciones familiares, como divorcios o fracasos puede distorsionar en tu carne la imagen de la relación santa entre Cristo y su iglesia.
O la relación con tus hermanos, o amigos, las heridas, burlas, traiciones, mentiras, abuso, pérdidas, palabras hirientes, pueden estar afectando lo que el Espíritu quiere mostrarte, porque hay Carne y falta de perdón.
Hay pensamientos arraigados al pasado y comparaciones, porque hay Carne y temor.
Para esto, vino Cristo a tu vida. Para sanar tu tierra y devolverte el diseño original.
No eres lo que viviste.
Eres lo que Dios dice que eres.
Por eso Cristo, nos dió al maestro, al consolador.
Para que lo reciba todo aquel que quiera cambiar su vida realmente.
El Espíritu Santo, cumple en esto la función primordial e indispensable de redarguir y convencernos de lo que no es de Cristo.
Redarguir, es precisamente exponer el argumento lo refuta, lo rechaza, lo impugna, lo muestra, en otras palabras lo expone y te hace saber que es algo que no pertenece a tu diseño, que no pertenece a la plantilla de dónde fuiste tomado: Cristo.
Ahora bien, entiende es necesario que nazcas de nuevo, es necesario que seas una nueva criatura.
Una nueva criatura no puede ser tocada por el diablo.
Satanás conoce tu antiguo hombre, pero no conoce el nuevo hombre.
Satanás lo único que conoce como buen observador que es: tu carne y tu pasado.
Conoce tu YO, conoce tu vieja vida con tus debilidades, heridas emocionales, deseos y concuspisencias.
El diablo, ataca la mente no leyendo los pensamientos porque él no es onmisciente como Dios, sino que el busca influir en ellos a través de voces en forma de tentación y pensamientos destructivos o engañosos, para afectar tu voluntad o emociones y termines pecando, haciéndote pasar como que ese pensamiento era propio.
Todo esto no es juego, el diablo anda como león rugiente buscando hurtar, matar y destruir.
Por esta razón, Cristo te da la victoria a través de la Cruz y la muerte a lo viejo, y al maestro que nos guía a toda verdad y justicia para que Cristo sea formado y alumbrado en nosotros; y así podamos hacer y traer la voluntad de Dios en la Tierra: Manifestar al Hijo de Dios.