Él está a la puerta
Debes dejar de ver a Cristo como alguien lejano, como alguien que está en el cielo.
Trae a Cristo a tu Vida.
Déjalo entrar.
Ríndete ante Él, porque de cierto Cristo cada día de nuestra vida mientras estamos vivos, llama a la puerta de nuestro corazón esperando que le abras.
Él desea entrar.
Cuando le abras tu corazón, Él entrará y estará contigo.
Se sentará junto a ti en tu mesa y cenará contigo.
Comerás lo mismo que Él, la voluntad del Padre.
Abrele la puerta a la Vida, a la Verdad.
Abre la puerta a la Justicia, a la Paz y al Gozo.
Abrele la puerta y nunca más te sentirás sólo.
Si tienes a Cristo, lo tienes todo
Apocalipsis 3:20
Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo.