Cuando el Yo gobierna
Del Yo y la búsquedas de satisfacciones y deseos personales vienen todas las desviaciones del hombre, el errar al blanco que es Cristo.
Del Yo, vienen los peores pecados del hombre: la avaricia, la codicia, la lujuria, la ira, la pereza, la gula, la envidia, la arrogancia, el orgullo, la mentira, la hipocresía, la apariencia, la altivez, la rebeldía y cuánto más...
Estar bajo el Yo es estar bajo la voluntad propia, en tus deseos y deleites, en otras palabras...
El que anda en el YO, lo suyo busca, es un amador de sí mismo, un ególatra.
Quien anda en el YO no se le ha revelado la Cruz de Cristo.
Quien no pasa por la Cruz y muere a su vieja vida, no tiene parte con Él.