Apariencias, y el vacío en el corazón del hombre


Cristo vino a llenarlo todo, en todos.
Cristo vino a devolvernos la imagen, el diseño original
Él trajo reconciliación, sanidad, perdón, luz, vida y plenitud, llenura a los hijos, y Verdad.
Te darás cuenta la gran necesidad de Jesús en las vidas.
Cuántos hoy se autoapacientan, se autoconvencen, se autohablan a ellos mismos con carteles, poemas, filosofías y psicologia hueca de este mundo, se automotivan con mensajes acariciadores de su alma que les hablan lo que quieren escuchar, autoengaño con apariencia de plenitud, éxito, perfección, pero lo cierto y real es que sin Cristo todo lo que quieras mostrar delata el vacío y la necesidad espiritual que tiene tu vida.
¿Quieres autoconvercerte?
¿A quienes quieres agradar?
Preguntate: ¿No te estás autoengañando?
Busca lo genuino, lo verdadero, busca la esencia deja ya la apariencia.
No por nada Jesucristo siempre expuso la hipocresía de su generación.
Porque la hipocresía y apariencia, no permite que Cristo sea recibido y sea perfeccionado en tu vida.
La hipocresía se opone a su espíritu, se opone a la Verdad.
Cristo es la Verdad, y nada tiene que ver con la mentira o apariencia.
Vuélvete manso, humilde, reconoce que lo necesitas y Él vendrá hacer morada en tu Vida y te aseguro la cambiará por completo.
Reconoce que sin Él no tienes nada, vuélvete pobre en Espíritu porque sin Él estás vacío de la Vida.


Traducción Lenguaje Actual
Apocalipsis 3:17-20
17. Pues tú dices que eres rico, que te ha ido muy bien y que no necesitas de nada. Pero no te das cuenta de que eres un pobre ciego, desdichado y miserable, y que estás desnudo.
18. Por eso te aconsejo que compres de mí lo que de veras te hará rico. Porque lo que yo doy es de mucho valor, como el oro que se refina en el fuego. Si no quieres pasar la vergüenza de estar desnudo, acepta la ropa blanca que yo te doy, para que te cubras con ella, y las gotas medicinales para tus ojos. Sólo así podrás ver.
19. Yo reprendo y corrijo a los que amo. Por eso, vuélvete a Dios y obedécelo completamente.
20. Yo estoy a tu puerta, y llamo; si oyes mi voz y me abres, entraré en tu casa y cenaré contigo.

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