Amadores de sí mismo
Y el amor se manifiesta en la entrega.
El amor, es pues un fruto del Espíritu.
Es un fruto que da, un fruto que entrega un árbol espiritual a otros.
Amar es servir a otros
Amar es morir a uno mismo, al egoísmo y a la búsqueda personal para dar a otros.
Amar no es autoconsumir
Amar no es egoísmo
Amar realmente no es dame, dame!
Amar es te doy de lo que tengo sin hacer acepción de nadie ni de nada
Amar es un fruto que se alumbra cuando somos transformados por Cristo
Yo cambio porque amo realmente a otros.
Dejo de ser egoísta porque amo a otros.
El amor según el Espíritu nada tiene que ver con el "amor" que viven, los que andan según su carne
El "amor" de la carne es egoísta, es tolerante a lo malo, quiere cosechar dónde no siembra, quiere recibir sin dar, pide cambios en otros, impone, murmura, se queja pero no está dispuesto a morir a su mismo, a renunciar, a perdonar, a reconocer sus errores, a despojarse de lo suyo por amor a otros, no quiere cambiar.
Quiere ser servido pero no está dispuesto a servir.
Es ególatra e insensible.
Amador de sí mismo
Pues sólo se "ama" a sí mismo y a unos pocos, sólo "ama" a quienes le dan algo que le sirve.
Es autoconsumista.
Quien así hace no conoce el amor según Dios.
Porque Dios es amor.
Reina-Valera 1960
1ª Corintios 13:4-7
4. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
5. no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
6. no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
Es que el amor es entrega, es servicio, es cruz al "YO"... Es volverse un servidor de otros.
El que ama no busca lo suyo, sino las cosas de arriba.
Amar no es congraciar o tolerar lo torcido, amar es andar en luz y Verdad. Por eso no se goza, no se alegra de la injusticia.
Amar es la esencia de Dios mismo.
Reina-Valera 1960
1ª Juan 4:9-12
9. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.
10. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
11. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.
12. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.