¿A qué voz obedeces?

Te darás cuenta quién ha pasado por la Cruz y quién no, por la voz a la que obedece.
La voz a la que obedezcas es la voz a la que quieres agradar y a la que rindes tu vida.
La voz a la que obedezcas es la voz a la que le tienes temor, respeto, reverencia.
La voz a la que te dobles, terminará gobernando tu vida.
La voz que obedezcas es para la cual dedicarás tus días
¿Qué voz estás obedeciendo?
¿Obedeces a la voz del espíritu o a la voz de tu carne?
¿A qué voz rindes reverencia?
¿Vas a la fuente para tomar tus decisiones o sigues la voz de tu carne y deseos?

Quien busca el agrado de Dios sigue su voz y los deseos del Padre se vuelven lo primero.
Quien busca el agrado de la carne sigue la voz de sus deseos y de la complacencia propia y la de otros espíritus humanos.

Sigue la voz del Espíritu y andarás en libertad, paz y gozo.
Sigue la voz de la carne, y andarás en atadura, carga y pesar.

Tú eliges.


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