Vasos rendidos

El Padre está buscando vasos, vasos rendidos para depositar la vida de su Santo Espíritu.
La persona del Espíritu Santo habita donde hay rendición para obedecer a la voz de Dios.
Él habita dónde hay sumisión, mansedumbre y humildad.
Él busca llenar aquellos que quieren hacer la voluntad del Padre, aquellos que crucificaron su carne, aquellos que se arrepintieron y ya no andan en su "YO" ni en su propia voz.
Aquellos que ya no buscan lo suyo.
Aquellos que abandonaron las excusas.
Aquellos que dejaron su vieja vida atrás, para nacer de nuevo.

Tito 3:3-5
3. En otro tiempo nosotros también éramos necios y desobedientes. Fuimos engañados y nos convertimos en esclavos de toda clase de pasiones y placeres. Nuestra vida estaba llena de maldad y envidia, y nos odiábamos unos a otros.
4. Pero: "Cuando Dios nuestro Salvador dio a conocer su bondad y amor,
5. él nos salvó, no por las acciones justas que nosotros habíamos hecho, sino por su misericordia. Nos lavó, quitando nuestros pecados, y nos dio un nuevo nacimiento y vida nueva por medio del Espíritu Santo".


Y es que precisamente la voz del Espíritu Santo es la voz del corazón de Dios.
Y la voz de Dios, es un susurro apacible que sólo escuchan los que están dispuestos a salir de la cueva del "YO".
Él no busca doctos, ni sabios, ni elocuentes, ni gente de años, el Espíritu Santo está buscando vasos obedientes, rendidos y sumisos, mansos, humildes.
Vasos vacíos del "YO", vacíos de otras voces.
Vasos que desean caminar con Él y ser guiados por su persona.
El Santo Espíritu de Dios, ama y busca habitar en los pobres en Espíritu, porque son aquellos que han reservado todo su corazón para que el habite.
El Espíritu Santo es quien guía los pasos del hombre espiritual.

Reina-Valera 1960
Romanos 8:14
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Él es la voz del Padre, el maestro que nos enseña día a día, la unción que nos revela todas las cosas, el consolador que envío Jesucristo, el que nos guía para poder dar a luz la manifestación del Hijo, y así mostrar a Cristo a la humanidad.

Manifestar o mostrar a Cristo, no se logra con tus fuerzas asistiendo a reuniones religiosas, congresos o escuelas, sino que nace de la comunión y relación con el que puede enseñarte su voluntad y guiarte a toda verdad y toda justicia, con el que glorifica al Hijo en la Tierra.
Cristo, es un espíritu engendrado por el Espíritu Santo, por tanto si quieres dar a luz a Cristo en tu Vida, tendrás que rendirte a su Santo Espíritu, abrirle tu corazón y hacerte uno con Él.





Reina-Valera 1960
Juan 16:13-15
13. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
14. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
15. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.





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