Vanidad de los ojos


Es triste ver generaciones enteras, sin discriminar edad que desgastan su vida, su tiempo vagando en sus mentes todo el día.
La generación de los reels, la de estar con el dedo pasando estados en dos segundos, pasando de largo lo importante y deteniéndose en lo insignificante, en lo vano, en lo que tiene valor.
Vanidad y deseos de los ojos, vanagloria de la vida nos dice Pablo. Conducta propia de un hombre carnal y caído.

Reina-Valera 1960
1ª Juan 2:16-17
16. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
17. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.


Es la carne, el cultivo necesario para la propagación del sistema en las mentes aún de los que se dicen creyentes.
Tristemente vemos como hermanos que forman parte de la Iglesia de Carne están inmersos en la carne, sin la vida del Espíritu: sin leer, sin buscar, sin orar, sin adorar. Todo les cuesta, porque la carne no quiere morir. 
Aunque a veces la carne se muestra educada, el carnal cuando abre la boca no convence a nadie, porque el Espíritu no está, hay Carne porque es lo que alimenta todo el día a través de lo que entra por sus ojos y oídos.
Son muertos en vida, que fornican en su mente con el sistema, más no buscan tener intimidad con el esposo: Cristo.
Sólo piensan en vanidad. 
Saben más de farándula y chisme, que biblia. Saben más de la vida del hermano que de lo que está hablando Dios.
Cumplen quizás con horarios y días de reuniones de hombre, pero en la práctica no hay vida del Espíritu y aún la teoría es conocida sólo de a oídas.
Se olvidaron del primer amor, se olvidaron de lo importante o quizás nunca tuvieron un genuino encuentro con Él.

Reina-Valera 1960
Salmos 119:37
 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; 
 Avívame en tu camino.

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