Terrenos


Necesario es, que antes de edificar o soltar una semilla, el terreno esté en condiciones.
La superficie de un terreno debe ser igualado, nivelado, tratado previamente por el Espíritu y según  su respuesta será la condición que manifieste.
Este tratamiento en los corazones es la disposición a convertirse en tierra fértil, y esto no sucede si no hay DECISIÓN EN MADUREZ para optar por morir y cambiar de vida, cambiar de mente, nacer de nuevo, en otras palabras: ARREPENTIRSE.
La responsabilidad del resultado, no será del sembrador sino de la disposición o no del espíritu de ese terreno en ser tratado y arrepentirse de vivir una vieja vida, fuera de la voluntad de Dios.
Asimismo, el sembrador, el portador de un mensaje debe ser instruido y guiado por la voz del Espíritu para  sembrar la semilla porque no todo árbol recibe de la misma forma la misma, y no todo terreno está en condición de ser fértil.


Reina-Valera 1960
Isaías 28:23-29
23. Estad atentos, y oíd mi voz; atended, y oíd mi dicho.
24. El que ara para sembrar,  ¿arará todo el día?  ¿Romperá y quebrará los terrones de la tierra?
25. Cuando ha igualado su superficie,  ¿no derrama el eneldo, siembra el comino, pone el trigo en hileras, y la cebada en el lugar señalado, y la avena en su borde apropiado?
26. Porque su Dios le instruye, y le enseña lo recto


No todo terreno es receptor de la semilla
No todo terreno está preparado para que la semilla inrumpa 
Tampoco la siembra de la semilla la tierra es igual para todos.
Pero entiende nunca el problema será ni del sembrador enviado por Dios ni de la semilla, sino la disposición y condición de la tierra.
Jesús mientras caminó habló en parábolas, con ejemplos o semejanzas lo cuál sólo entendían aquellos que estaban con corazón dispuesto a la recepción del mensaje del evangelio del Reino.


Reina-Valera 1960
Mateo 13:3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 15, 16 y 17
3. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.
4. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.
5. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;
6. pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.
7. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.
8. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.
9. El que tiene oídos para oír, oiga.
10. Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
11. El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
12. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
13. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
15. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, 
 Y con los oídos oyen pesadamente, 
 Y han cerrado sus ojos; 
 Para que no vean con los ojos, 
 Y oigan con los oídos, 
 Y con el corazón entiendan, 
 Y se conviertan, 
 Y yo los sane.
16. Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.
17. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Ciertamente estos terrenos son el campo del corazón del hombre.
Habían terrenos llenos de sequía espiritual, sin irrigación del río del espíritu, gente sin búsqueda, sin lectura de la palabra, que andan a tientas escuchando sólo de a oídas, llenos de argumentos sin fundamento, dónde el mensaje no puede permear, corazones duros, sin  entendimiento real de espíritu a espíritu, dónde la semilla sólo queda en la superficie y vienen las aves (pensamientos y argumentos enviados por el maligno, que se levantan contra el conocimiento de Dios) y le roban la semilla.
Luego encontramos otros terrenos, éstos son los reciben la semilla con gozo, pero como hay dureza de entendimiento, muchas carne, fundamentos viejos, duros y rancios, la semilla no puede hacer raíz. Éstos escuchan con gozo pero no pueden echar raíz y arraigar a Cristo en sus vidas.
Otro terrenos, son aquellos llenos de cardos y espinos, dónde hay mucha carne: afán, ansiedad, amor por las cosas de este mundo, ligaduras humanistas y ataduras al sistema de este mundo que terminan ahogando la semilla.

Más hay terrenos que han permitido el tratamiento de los procesos, la madurez, corazones mansos, humildes, que han sido quebrantados, que han rendido su voluntad al Creador, esos son los terrenos fértiles receptores de la semilla.
Son ellos los que son capaces de producir y fructificar, son vasos de honra usados por el Padre, vasos obedientes, vasos rendidos.
Estos son aquellos que según su grado de entrega producen al treinta, setenta o al cien.
Esos son los que trasvasan el Reino en otros.


Reina-Valera 1960
Mateo 13:3, 18, 19, 20, 21, 22 y 23
3. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.
18. Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:
19. Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.
20. Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;
21. pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.
22. El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
23. Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.




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