Suena parecido, pero ellos hablan y no hacen
Gente que se sentaba a escuchar en la cátedra de Moisés, los sermones de fariseos y escribas.
¿Qué era la cátedra de Moisés?
Una posición de "autoridad" inventada por el hombre, un asiento dónde se sentaban los intérpretes de las escrituras, desde donde "enseñaban" e "interpretaban", hoy siendo cambiado por púlpitos o pupitres altos.
Interpretar se ha vuelto común, el hombre toma unos cuantos versículos y los usa según su "parecer", cuando el Espíritu Santo debería asumir la guianza enseñando a los hijos.
Juan 14:26
Pero el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, los consolará y les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que yo les he dicho.
Juan 16:13
Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y les hará saber las cosas que habrán de venir.
Ahora bien, cuando los escuches recuerda los que ellos hablan, pero no hagas lo que ellos hacen.
Recuerda que ellos se apoyan entre ellos y sus interpretaciones, muchos toman mensajes y los hablan como si los vivieran, imponen cargas sobre la gente pero ellos no las llevan, hacen todo para ser vistos porque les gusta la farándula religiosa, les encantan los primeros lugares y que los llamen rabí, algunos hasta osan de hacerse llamar padres de los espíritus de la gente.
Adoran tener espíritus niños rodeandolos, los cuales suman a sus filas como seguidores.
Más tu entiende que haz sido llamado a ser libre, busca al Espíritu de Dios, deja tu YO, deja lo viejo, arrepiéntete de tu vieja vida, toma tu cruz, muere y nace de nuevo.
Busca caminar con los iguales, con gente que camina en el Espíritu, no de palabra, sino con gente que tomó su cruz y murió.
Gente que camina sobre las aguas del Espíritu.
Gente que no se mueve por las circunstancias del alma caída.
Gente de fruto del Espíritu.
Después de todo, por los frutos nos conocerán.
No por las intenciones, No por la caridad, Ni siquiera por tu revelación, No por la elocuencia al hablar, No por la apariencia de piedad, sino por LOS FRUTOS.
Esos son los hijos de la matriz libre, no son esclavos de Babilonia.
No sirven a la bestia de muchas cabezas (denominaciones y doctrinas de hombre).
Los hijos del Espíritu estamos unidos y obedecemos a UNA SOLA CABEZA, A UNA SOLA MENTE: LA DE CRISTO.
Somos aquellos que son guiados por Espíritu Santo, por la voz del cielo en la Tierra.
No nos doblamos ante mensajes que se parezcan a lo que hablamos, pero no son.
No comemos cualquier sermón.
No tememos al hombre.
Salimos del sistema y no volveremos jamás.
Recuerda, puedes hablar lo mismo, pero un hijo del Espíritu discierne, un hijo libre no está atado a cosas de la tierra, no está atado a salones, denominaciones, carteles inventados por hombres, títulos, favores, amiguismo, fama, hambre de poder, seguidores, absolutamente a nada.
La muerte a lo viejo se manifiesta a través del arrepentimiento genuino cuando te encuentras con la CRUZ, cuando se decide dejar la vieja vida y convertirse realmente en un hombre nuevo, nacido de nuevo.
La muerte se ve cuando se pierde el miedo al hombre, cuando no te doblas ante el...Cuando escuchas el clamor a salir de Babilonia con tu cuerpo, alma y espíritu, si no lo has echo, todavía Adán está vivito y coleando en tu vida, y todavía no te haz encontrado con la cruz.
Mateo 23:2-12
2. «Los escribas y los fariseos se apoyan en la cátedra de Moisés.
3. Así que ustedes deben obedecer y hacer todo lo que ellos les digan, pero no sigan su ejemplo, porque dicen una cosa y hacen otra.
4. Imponen sobre la gente cargas pesadas y difíciles de llevar, pero ellos no mueven ni un dedo para levantarlas.
5. Al contrario, todo lo que hacen es para que la gente los vea. Ensanchan sus filacterias y extienden los flecos de sus mantos,
6. y les encanta ocupar los mejores asientos en las cenas y sentarse en las primeras sillas de las sinagogas,
7. y que la gente los salude en las plazas y los llame: ¡Rabí, Rabí!
8. Pero ustedes no busquen que los llamen Rabí, porque sólo uno es el Maestro de ustedes, y ése es el Cristo; y todos ustedes son hermanos.
9. Ni llamen padre a nadie en la tierra, porque sólo uno es el Padre de ustedes, y él está en los cielos.
10. Tampoco se hagan llamar maestros, porque sólo uno es su Maestro, y es el Cristo.
11. El que sea más importante entre ustedes, sea siervo de todos.
12. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.