Nuestra obediencia la debemos a Dios y no al hombre


Hechos 5:29, 38 y 39
29. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

Cuando la Iglesia primigenia hablaba, cuando la Iglesia del Espíritu, la asamblea o congregación de los nacidos de nuevo por el Espíritu abrían su boca, no faltó oposición.
Porque el mensaje de la cruz, es el mensaje del Reino confronta la carne, la expone, la descubre, es como si un gran reflector alumbrara tu vida, es como un espejo te muestra tu condición.
Pero el mensaje del Reino, fue rechazado por los doctos y religiosos de la época de Jesús.
Porque la cruz, es el fuego por el que debe pasar la carne, las malicias y torceduras del viejo Adán.
El mensaje de la Cruz despierta los justos. Es una buena noticia para los pobres en Espíritu, para los que tienen hambre y sed de justicia, de que se haga la voluntad de Dios en la Tierra.
Por eso no callamos, no congraciamos con el hombre, porque si quisiéramos hacerlo no seríamos siervos de Dios.

Gálatas 1:10
Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.


El Reino es inconmovible. Aleluya.


Hechos 38 y 39
38. Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá;
39. mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.

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