El que nada debe, nada teme


El que nada debe, nada teme.
El que ya perdió todo, el que ya no está atado con nada ni nadie, el que estimó todo lo que tiene como nada, ese es el que ya no le debe nada a nadie en la tierra, está muerto a su vieja vida, por eso: ¿a que habrá de temer?
El que no teme hablar Verdad, es el que nada le debe al sistema: No congracia, no busca agradar a nadie, no le interesa si molesta o no, no hace alianzas, ni hace reverencia a nada ni a nadie que no sea Dios. Porque el único que pago el precio por nuestra vida es Cristo en la Cruz dónde nos compró a precio de sangre por su gracia e infinito amor.


1 Corintios 6:20
Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Los hijos del Espíritu, quienes sean templos del Espíritu son gente que nada tiene que ver con el hombre y sus conveniencias.
Ellos han muerto, por eso ya no temen a nada ni a nadie de esta tierra, no temen al que dirán ni a lo que puede hacer el hombre.
Ellos deben su reverencia sólo a Dios y a nadie más.
Ellos son los que hablan con denuedo, con valentía. 
Ellos son los que están llenos de la voz del cielo en sus corazones, los llenos del Espíritu Santo.

Efesios 6: 19-20
"...a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar."
 


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