Asesinos


Jesús mientras caminó en carne, siempre expuso la hipocresía de la religión de su época, de aquellos que prestaban servicio en el templo de ladrillo.
Gente con vestiduras adornadas que amaban que les llamen "maestros" y ocupar los primeros lugares en los templos.
Se enseñorean de la gente y querian hacerlos igual a ellos. Dependientes y llenos de exaltación al hombre, titulos y egos.
Gente que pone peso y carga sobre los hombros de otros, pero que ellos no llevaban ni con un dedo.
Gente que parece sepulcro blanqueado muy bonito por fuera pero llenos de maldad e hipocresía por dentro.
Desean ser vistos y tratados como los más importantes.
Se enaltecen con sus títulos y carteles.
Hipócritas, que cierran el Reino de Cielos a otros, no entran ellos ni dejan entrar.
Aquellos que matan a los que son como niños, a los inocentes.
Esto que hoy lees está presente hasta hoy.
Esto es Babilonia, esto es la mezcla: un poquito de Dios mezclado con humanismo, exaltación al hombre y a sus egos.
Babilonia es querer llegar a Dios a través del "Yo". A través del Humanismo: fuerza humana, buenas ideas e intenciones. Exaltación del Hombre.
Babilonia, tu que te alimentas de la sangre inocente y de los niños espirituales. Porque a ellos los manipulas y sustentan tu circo religioso.
Entiende, los religiosos de su época asesinaron a Jesús, ellos lo entregaron, porque Jesús hablaba en contra de ese sistema.

Traducción Lenguaje Actual
Juan 2:13-21
13. Como ya se acercaba la fiesta de los judíos llamada la Pascua, Jesús fue a la ciudad de Jerusalén.
14. Allí, en el templo, encontró a algunos hombres vendiendo bueyes, ovejas y palomas; otros estaban sentados a sus mesas, cambiando monedas extranjeras por monedas judías.
15. Al ver esto, Jesús tomó unas cuerdas, hizo un látigo con ellas, y echó a todos fuera del templo, junto con sus ovejas y bueyes. También arrojó al piso las monedas de los que cambiaban dinero, y volcó sus mesas.
16. Y a los que vendían palomas les ordenó: «Saquen esto de aquí. ¡La casa de Dios, mi Padre, no es un mercado!»
17. Al ver esto, los discípulos recordaron el pasaje de la Biblia que dice: «El amor que siento por tu templo me quema como un fuego.»
18. Luego, los jefes de los judíos le preguntaron a Jesús: —¿Con qué autoridad haces esto?
19. Jesús les contestó: —Destruyan este templo, y en sólo tres días volveré a construirlo.
20. Los jefes respondieron: —Para construir este templo fueron necesarios cuarenta y seis años, ¿y tú crees poder construirlo en tres días?
21. Pero Jesús estaba hablando de su propio cuerpo.



Jesús, destruyó junto con su cuerpo el templo físico, para resucitar en tres días y venir a habitar en templos echos de carne y hueso, como tú y como yo.
Estimado lector, Jesús quiere habitar en ti, tu eres el templo que Cristo quiere habitar.

Reina-Valera 1960
Hechos 17:24-28
24. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,
25. ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.
26. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación;
27. para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.
28. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.











Referencia:
Traducción Lenguaje Actual
Mateo 23:1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13-14, 15, 16, 23, 24, 25-26, 27-28, 29, 30, 31 y 32
1. Tiempo después, Jesús les dijo a la gente y a sus discípulos:
2. «Los fariseos y los maestros de la Ley son los que más conocen la ley de Moisés.
3. Ustedes deben hacer todo lo que ellos digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque enseñan una cosa y hacen otra.
4. Imponen mandamientos muy difíciles de cumplir, pero no hacen ni el más mínimo esfuerzo por cumplirlos.
5. Todo eso lo hacen para que la gente los vea y los admire. Por eso escriben frases de la Biblia en papelitos que guardan en cajitas de cuero, y se las ponen en la frente y en los brazos. Cada vez hacen más grandes esas cajitas y los flecos que le ponen a la ropa, para que la gente piense que son muy obedientes a Dios.
6. Cuando van a la sinagoga o asisten a fiestas, les encanta que los traten como si fueran los más importantes.
7. Les gusta que la gente los salude en el mercado con gran respeto, y que los llame maestros.
8. »Pero ustedes no esperen que la gente los llame maestros, porque ustedes son como hermanos, y tienen solamente un maestro.
9. No le digan padre a nadie, porque el único padre que ustedes tienen es Dios, que está en el cielo.
10. Tampoco esperen que la gente los trate como líderes, porque yo, el Mesías, soy su único líder.
11. El más importante de ustedes deberá ser el sirviente de todos.
12. Porque los que se creen más importantes que los demás serán tratados como los menos importantes. Y los que se comportan como los menos importantes, serán tratados como los más importantes.»
13-14. Jesús les dijo a los fariseos y a los maestros de la Ley: «¡Qué mal les va a ir, hipócritas! Ustedes les cierran la puerta del reino de Dios a los demás. Y ni entran ustedes ni dejan que otros entren.
15. »¡Qué mal les va a ir, hipócritas! Ustedes van por todas partes tratando de ganar un seguidor y, cuando lo consiguen, lo hacen dos veces más merecedor del infierno que ustedes mismos.
16. »¡Qué mal les va a ir! Se supone que ustedes deben enseñar al pueblo a obedecer a Dios, pero ni ustedes mismos lo hacen. Enseñan que se puede no cumplir una promesa, si se jura sólo por el templo; pero que se debe cumplir esa promesa, si se jura por el oro del templo.
23. »¡Qué mal les va a ir a ustedes, maestros de la Ley y fariseos! ¡Hipócritas! Se preocupan por dar como ofrenda la décima parte de la menta, del anís y del comino que cosechan en sus terrenos. Pero no obedecen las enseñanzas más importantes de la ley: ser justos con los demás, tratarlos con amor, y obedecer a Dios en todo. Hay que hacer esas tres cosas, sin dejar de obedecer los demás mandamientos.
24. ¡Ustedes, como líderes, no saben nada! Cumplen los detalles más insignificantes de la ley, pero no cumplen lo más importante de ella. Ustedes son como los que, al beber vino, sacan el mosquito pero se tragan el camello que hay en el vino.
25-26. »¡Qué mal les va a ir, hipócritas! Parecen buena gente, pero en realidad son malos, no ayudan a nadie, y roban a los demás. ¡Tontos! Sean buenos de verdad, porque si no lo hacen, serán como un vaso o un plato limpio por fuera, pero lleno de suciedad por dentro. Pero si el vaso o el plato se limpian por dentro, todo estará limpio de verdad.
27-28. »¡Qué mal les va a ir! Aparentan ser gente buena y honrada, pero en realidad son hipócritas y malvados. Son como una tumba pintada de blanco, que por fuera se ve limpia, pero que por dentro está llena de huesos y de suciedad.
29. »¡Pobrecitos de ustedes, qué mal les va a ir, hipócritas! Construyen monumentos para recordar a los profetas muertos, y ponen adornos en las tumbas de las personas buenas.
30. Dicen que, si hubieran vivido en aquel tiempo, no habrían estado de acuerdo con los que mataron a los profetas.
31. Pero, en realidad, demuestran ser iguales a ellos.
32. ¡Terminen, pues, de hacer lo que ellos comenzaron!

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