Siempre estuvo allí
En aquel momento realmente agradecí tener a mí lado a mi Señor, el Príncipe de Paz. Donde no temí mal alguno y me infundiste aliento de vida. Donde tu consuelo se hizo parte de mi, donde pude encontrar refugio en tu presencia.
Sintiendo que cada día que pasa, es una nueva oportunidad en la vida para conocer aún más al autor y consumador de la fe. Entendiendo que fuera de Ti nada deseo!
Anímense y acérquense confiadamente al trono de su gracia, para poder alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.