Religión


El Padre no creo la religión, pues ésta es una falacia, un invento nacido del hombre.
Precisamente, religar significa volver a unir. ¿Cómo un conjunto de doctrinas, mandatos, itinirerarios de hombre, vestimentas adornadas, sermones, carteles y cultura de pulpitos, pueden volver el corazón de un hijo a Dios?
El único que pudo darnos y nos da cada día la posibilidad de que podamos volvernos a Dios y reconciliarnos, es Cristo a través de su sacrificio que fue hecho una vez y para siempre.
Cristo, es el único mediador entre Dios y el Hombre.
La Cruz es nuestra puerta de entrada al Reino del Padre a través del genuino arrepentimiento y conversión de nuestro corazón.
El arrepentimiento es un acto divino, que nace de la libertad de un hijo que toma la decisión de cambiar su mente y convertir su corazón, tomando la cruz, porque decide morir a toda su vieja vida, la estima como nada.

Por este motivo, los hijos del Espíritu no predicamos religión, predicamos a CRISTO Y A ESTE CRUCIFICADO, siendo ésta la BUENA NOTICIA PARA ENTRAR AL REINO.
No cazamos ni llevamos a la gente a 4 paredes con promesas de cambiarle la vida, ni tampoco llevamos gente al hombre a beber agua de pozo.
Sino que exaltamos y predicamos a Cristo y la Cruz. La reconciliación con la única fuente de agua viva: El Padre.

Entienda, la religión es asesina del Espíritu del Cristo. Se opone, se ofuzca, porque el mensaje del evangelio del Reino la expone, con su verdadera cara y nombre: Babilonia.
Babilonia, la que parece pero no es.
La que finge ser la esposa de Cristo, pero es una ramera. La prostituta que habla Apocalipsis.
No es la esposa de Cristo, la cual es pura y casta.
Babilonia, es corrupta, es mezcla: un poco de Dios y un poco de hombre.
Babilonia, es el hombre llendo detrás de otros hombres.

Babilonia, cautiva a los hijos de Dios en cuatro paredes, con humanismo puro, en estructuras inventadas por hombres, en humanismo, en apariencia de piedad, en formas y vestimentas adornadas, títulos, exaltación de hombres, púlpitos, carteles, imágenes y firmas de hombres y mujeres, denominaciones y salones de ladrillo, que no le cambia la vida a nadie.
Babilonia teje velos para cubrir los entendimientos con mantos de cobertura de hombre, y vendas para atrás las manos y pies.
Crea lisiados espirituales, gente sorda, muda, ciega y coja al Espíritu, dependientes de hombres. Inmaduros. Babilonia, tuerce los diseños de Dios: Mujeres que pasan por sobre la autoridad de sus esposos, dejándolos eunucos espirituales, sin decisión y sin sacerdocio; Padres y Madres que se desligan de sus hijos y los entregan a enseñanzas de extraños, porque no son instruidos por sus Padres. Padres que ni siquiera se atreven a orar por sus hijos, sino que los delegan a líderes que según ellos están más cerca de Dios.
Porque:
La religión odia la vida del Espíritu.
La religión es asesina, homicida. Fueron los religiosos de su época los que mataron a Jesús y a los Profetas genuinos que el Padre envío.
Mata por asfixia.
Asfixia gente en 4 paredes, anulando las funciones de los miembros, no predica cruz y resurrección, y si no predica cruz, todo es puro humo y luces falsas.
Entienda, lo que el Espíritu está hablando 
Porque el Espíritu habla Verdad y Libertad.
Porque el Espíritu habla Justicia.
Porque el Espíritu se mueve según los diseños que nacen del corazón de Dios.
Porque el Espíritu da Vida.
Porque el Espíritu libera.
Porque el Espíritu madura.
Porque el Espíritu rompe los velos y vendas.
Porque el Espíritu sana, restaura el diseño original: Devolvernos la imagen y semejanza de Cristo.



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