Perdón

Para que algo pueda ser sanado, debe ser antes liberado.
Sanidad y liberación, son dos caras de la misma moneda.
Para que algo sea restaurado, devuelto a su diseño debe ser sanado. Y he aquí, la importancia de la llave del perdón.
El perdón rompe cadenas, libera bendición, trae paz, justicia y gozo a tu vida.
El perdón es un arma, un acto de liberación.
El perdón trae sanidad a absolutamente todo.
Sea cuerpo, alma o espíritu.
Muchos recitan cual católico de memoria el Padre Nuestro, pero lejos de entender la profundidad de esta oración.
Si quieres que el Padre manifieste su perdón, a través del sacrificio de Cristo inevitablemente debes perdonar al prójimo.

Reina-Valera 1960
Mateo 6:9-15
9. Vosotros, pues, oraréis así: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
10. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
11. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
12. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
13. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
14. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
15. mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas."

Muchos se enojan cuando son afectados con alguna enfermedad, pero no se dan cuenta que esa enfermedad no es más que un verdugo.
En todos esos casos encontrarás falta de perdón: heridas sin sanar con otras personas sean padres, hermanos, hijos, u otros, enojos, recuerdos de lo que le hicieron, resentimientos, contiendas, divisiones, discordias, sentimientos de injusticia, dolor, amargura, tristeza, ira y demás.

El perdón es un acto de libertad, para librar tu alma. 
El perdón es un acto de sanación. 
El perdón restaura, nos devuelve lo perdido.
El perdón es la esencia misma del amor de Dios. Que no tomó en cuenta nuestras faltas y nuestros pecados que aún así, nos amó tanto que dió a su hijo por nosotros para perdón de nuestros pecados.

El perdón libera y sana.



Reina-Valera 1960
Mateo 18:23-35

23. Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.
24. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos
25. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.
26. Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
27. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.
28. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.
29. Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.
30. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.
31. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.
32. Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.
33. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?
34. Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.
35. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.


Entradas populares