Pasemos al otro lado


Si no hay sentido de propósito, de saber el para qué haz sido llamado vivirás cayendo y tropezando.
Más si entiendes que uno más grande te llamó entenderás que tú vida ya no radica en las situaciones de tu alrededor, ni siquiera a lo que te esté pasando, sino al propósito del Padre.
Haz sido llamado a CAMINAR SOBRE LA SUPERFICIE, SOBRE LA FAZ DE LAS AGUAS DE ABAJO, SOBRE EL SISTEMA.
POR ENCIMA

Reina-Valera 1977
Génesis 1:2
Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la superficie del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.


El Padre te creó para que seas un hombre o mujer de gobierno, con un corazón y mente elevado.
Porque sus caminos y pensamientos son más altos que los nuestros.
Dios no ve lo que el hombre ve.
Dios ve su Reino, Dios te diseño a la estatura, desde la plantilla de Cristo.
Pero cuando el hombre saca su vista del blanco perfecto que es Cristo termina hundido en las situaciones externas, en las aguas de abajo, porque puso su foco en ella, que a la larga o a la corta quieren que perezcas, dejandote sin aire, sin la vida del Espíritu.





Cuando el hombre pone su foco, su fé, es decir su confianza, y su mirada en otra cosa termina cayendo.
Más cuando tú confianza, tu fé, tu foco está en Cristo, aunque atravieses tempestades no caerás, no te hundirás.

Reina-Valera 1960
Mateo 14:22-33
22. En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud.
23. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.
24. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.
25. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.
26. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.
27. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
28. Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
29. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.
30. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!
31. Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
32. Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.
33. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.


El Espíritu nos llama a pasar del otro lado, tal cual lo hizo con el pueblo de Israel.
El Padre los llamo a cruzar al otro lado y tomar lo que les correspondía, tal cual lo hace hoy con nosotros.
El te dice: Pasemos al otro lado.
Pero ciertamente no podrás cruzar el Jordán a la Tierra de La Promesa, si no tienes FÉ.
Sí no hay Fé, seguirás dubitando en el desierto con tu corazón en el sistema.
Debes necesariamente arrepentirte, debes cambiar tu mente y tu corazón.
Debes morir a la carne, a tus fuerzas, a tu humanismo, a tu YO.
Entiende quien te llama. Te llama El Rey de Reyes.


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