La voz del buen pastor
Tu Señor, eres mi buen pastor!
El soplo de mis mañanas, la brisa que acaricia mi rostro, la luz que guía mis pasos por eso deseo permanecer en ti para que tú vivas en mi.
Porque entendí, reconocí y me arrepentí de que antes anduve descarriado y que he vuelto al buen pastor, el que cuida de nuestras almas y por sobre todas las cosas entendí que si te tengo a Ti, lo tengo todo. Que no dejas a nadie sin oír tu voz, tu llamado, como único dueño del redil. Tu me enseñaste a beber de tu río y no de agua de pozo, a comer de tus pastos y no de follaje adulterado.
Conocí la única voz agradable y perfecta, la voz de mi creador que me invita a vivir día y noche bajo la luz de sus ojos!