Evangelio genuino vs Influencers religiosos


Hoy hay muchos influencers en las redes, y es que precisamente eso significan: influenciadores.
Ahora bien: ¿Está bien influenciar las decisiones a través de decirles a otros que hacer y que no?
¿No sería manipulador? 
Saque sus conclusiones.
¿Escuchar la voz del hombre ante que ir a la fuente misma, no anula la función del Espíritu?
Ahora bien, muy distinto es poner la gente a pensar, exponiendo a cara descubierta la Verdad y es eso lo que hacia el Señor Jesucristo, junto con cada uno de los apóstoles y la iglesia primera.
Hablar Verdad. Y que en total libertad las personas la conozcan y sean concientes de lo que están eligiendo comer y seguir.
Usted elige: un mensaje que alimenta la carne o un mensaje que confronta lo falso y libera de tantas falacias inventadas por el hombre.
Generalmente, el hombre elige escuchar lo que más agrada a su oído de los seguidores.
Predicar el evangelio genuino, como el que predicó Jesús, no genera muchos me gusta ni seguidores.
¡Simple! Porque se predica el dejar todo para seguirlo. Encontrarás que siempre es lo que pidió Jesús: Deja tu casa y parentela, Deja tu Tierra, Vende todo, Deja tus redes, No mires atrás, Toma tu cruz y sígueme... Siempre se requirió despojo, siempre hasta hoy.
Todo esto requiere DECISIÓN, junto con enfoque, disposición y fuego a la carne.
No se puede entrar al Reino a través de una escuela o congreso, ni elocuencia de un orador, sino a través de la muerte al viejo hombre.

Reina-Valera 1960
Juan 3:5-8
5. Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
6. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
7. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
8. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.


Reina-Valera 1960
Gálatas 5:17
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.


Reina-Valera 1960
1ª Corintios 15:50
Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.


Cruz, muerte y resurrección, la base del evangelio. 
El evangelio de la Cruz es el Evangelio del Reino, el único evangelio.
El mismo que predicó Jesús, los apóstoles y la Iglesia primigenia.

Reina-Valera 1960
1ª Corintios 1:17-20
17. Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.
18. Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.
19. Pues está escrito: 
  Destruiré la sabiduría de los sabios, 
 Y desecharé el entendimiento de los entendidos.
20. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? 

El evangelio de la cruz, no tiene muchos me gusta ni simpatizantes porque al carnal, es decir a Adán no le gusta lo que oye y lo que se le pide.
Requiere muerte, despojo, pérdida. 
Un mensaje muy distinto a los que algunos hoy transmiten mal usando la palabra gracia, haciendo creer que la gracia es el permiso para pecar y seguir en la carne. 
La gracia es la fuerza para vencer el pecado.
Ahora bien, si predicas para que la gente quede igual de carnal e inmadura, pasarás años enseñando a feligreses a vivir una falacia, dónde nunca va a pasar nada.
Si vos predicas y tenés muchos seguidores, "me gusta", "corazoncitos", "amenes", "tremendos" o frases de ese estilo, ten por seguro que no estás predicando la Cruz. Y si no predicas la Cruz estás predicando un mensaje de la puerta ancha, dónde Adán no se arrepiente, la carne no muere, y si no hay arrepentimiento no hay conversión y por ende, no hay nuevo nacimiento.
Si usted predica un evangelio de un Dios de Control que le dice al hombre "no importa hermanito su condición y estado sino que Dios hará" como si Dios fuera un hada madrina, usted no está predicando la Cruz.
Sí vos predicas un evangelio diciéndole a todos vos tenés a Cristo, vos tenés a Cristo dentro, como si fueran caramelos. Déjame decirte, que quien acepte y le abra la puerta de su corazón Él vendrá y hará morada en su Vida.
Abrirle el corazón al Espíritu es un acto voluntario. 
Abrirle la puerta al Señor de Señores, y reconocerlo como tal indefectiblemente debe traer fruto digno de alguien que cambio de vida.
No sea rápido para hablar, no sea palabrero.
Hable Verdad. 

Reina-Valera 1960
Mateo 7:21-23
21. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23. Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Cuando una persona acepta a alguien en su vida como su Señor, eso quiere decir que este se vuelve siervo, y quién es siervo se convierte en alguien que decide hacer la voluntad de su amo, poniéndose bajo servidumbre.
Es una decisión.
Y es que el Padre nos dió el precioso regalo de la libertad de elegir si luz o tinieblas, sí vida o muerte, si viejo hombre o nuevo hombre, si Adán o Cristo, si Reino o Sistema.

Entienda: El arrepentimiento es un acto voluntario basado en la libertad de elegir morir a la vieja vida para nacer en una nueva criatura que elige hacer la voluntad de Dios. Es un cambio en la mente y en el corazón.

El evangelio del Reino trae madurez, es una buena noticia a quien lo recibe porque sabe que es la carta de invitación a la nueva vida.


Reina-Valera 1960
1ª Corintios 1:18
Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.




Reina-Valera 1865
Gálatas 6:12-15
12. Todos los que quieren agradar en la carne, estos os constriñen a circuncidaros; solamente por no padecer la persecución por la cruz de Cristo.
13. Porque ni aun los mismos que se circuncidan, guardan la ley; mas quieren que os circuncideis vosotros, por gloriarse en vuestra carne.
14. Mas lejos esté de mí el gloriarme, sino en la cruz del Señor nuestro Jesu Cristo, por el cual el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.
15. Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.




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