Estar en la complacencia del Padre
Reina-Valera 1960
Salmos 16:3
Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia.
Los que ponen al Padre primero, esos son sus santos, sus apartados y los que son íntegros, que no se contaminan, de ellos es la complacencia de Dios.
Cuando un hijo cada día tiene como principal fin enorgullecer al Padre, haciendo su voluntad ese hijo TIENE COMO PRIORIDAD ESTAR EN LA COMPLACENCIA DEL PADRE.
El Padre es lo primero en su mente y en su corazón.
No busca el agrado del hombre, SINO EL AGRADO DE DIOS POR SOBRETODO Y TODOS.
Cuando un hijo está complaciendo al Padre, vuelve al Edén, al origen, recupera su lugar, la imagen y semejanza de Cristo. Es que precisamente, Edén significa lugar de deleite, de complacencia.
Cuando buscas agradar y complacer al Padre cada minuto de tu vida, estás manifestando a Cristo y complaciéndolo.
Reina-Valera 1960
2ª Pedro 1:17
Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia.
Muchos creen que con hacer cosas, asistir a reuniones, recitar versículos o decir amén, amén están complaciendo al Padre, pero su corazón está lejos de Él, porque Dios no es su prioridad.
El Espíritu Santo, no mora en cualquiera, ni coexiste con otros espíritus que llenan los corazones de hombres y mujeres.
El Espíritu Santo, es Santo.
Cuando haces su voluntad y pones la misma como prioridad estás cumpliendo toda justicia.
Vuélvete niño, vuelvete a la complacencia del Padre, para que ya no seas solamente un llamado sino un hijo aprobado, para que su Espíritu que es Santo pueda venir a hacer morada en ti.
Dios se complace en quien está haciendo lo que debe estar haciendo.
Biblia La Palabra
Mateo 3:15-17
15. Jesús le contestó: ¡Déjalo así por ahora! Es menester que cumplamos lo que Dios ha dispuesto. Entonces Juan consintió.
16. Una vez bautizado, Jesús salió en seguida del agua. En ese momento se abrieron los cielos y Jesús vio que el Espíritu de Dios descendía como una paloma y se posaba sobre él.
17. Y una voz, proveniente del cielo, decía: Este es mi Hijo amado en quien me complazco.
Reina-Valera 1960
Mateo 17:5
Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.